Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han bombardeado en la madrugada del lunes 28 de junio tres centros de almacenamiento de armas y operaciones en Siria e Irak. Según el presidente Joe Biden los bombardeos han sido “de precisión” y de carácter defensivo contra instalaciones de grupos armados respaldados por Teherán.
Las milicias atacadas son Kataeb Hizbulá (Milicia del Partido de Dios) y Kataeb Said Shuhada (Milicia de los Mártires de Said), a las que EE.UU. considera vinculadas con Irán y acusa de lanzar ataques con drones contra posiciones y soldados estadounidenses en Irak. Ambas pertenecen a las Fuerzas de Movilización Popular, una alianza de milicias tanto chiitas como cristianas y yazidíes que han luchado contra los yihadistas del Estado Islámico, y que cuenta con el respaldo del gobierno iraquí.
El portavoz del Pentágono, John Kirby, ha justificado los ataques y ha anunciado que el presidente Biden “actuará para proteger al personal de EE.UU.” “Dados los continuados ataques por parte de grupos respaldados por Irán contra intereses de EE.UU. en Irak, el presidente ha ordenado una acción militar para acabar y prevenir tales ataques", ha indicado Kirby, que recuerda que las fuerzas de su país están en Irak por invitación del Gobierno de Bagdad para ayudarle a derrotar al Estado Islámico.
Mientras que el Ejército iraquí condenó el bombardeo como una violación a su soberanía, Irán advirtió a EE.UU. de que sigue "un camino equivocado en la región" y que los bombardeos "alteran la seguridad" en Oriente Medio. "Lo que está haciendo Estados Unidos es alterar la seguridad en la
2 región, y él mismo será una de las víctimas de tal inseguridad", ha asegurado el portavoz iraní de Exteriores, Said Jatibzadeh.