A raíz del conflicto político e institucional que atraviesa Libia, la producción de petróleo se vio reducida a la mitad debido al cierre de varias instalaciones, entre ellas el principal campo, llamado El Sharara, según informó en abril la National Oil Corporation (NOC). Si bien desde el derrocamiento de Gaddafi en 2011 la lucha por el control del petróleo ha sido continua, el actual cierre se explica en la disputa entre el gobierno de Abdul Hamid Dbeibah (GNU) y el de Fathi Bashaga en Tobruk, tanto por la legitimidad de gobierno como por la principal fuente de generación de riqueza del país.
La producción libia, estimada en 1,2 millones de barriles diarios, se ha reducido a poco menos de 600 mil bdp “causando una pérdida de alrededor de 60 millones de USD diarios” según afirmó el ministro de Petróleo y Gas del GNU, Mohammed Aoun. El desencadenante fue la aprobación en abril de la NOC para transferir 8 mil millones de USD al Ministerio de Finanzas del GNU en Trípoli. Posteriormente, según denunció la NOC, diversas milicias bloquearon el acceso a los campos, provocando el cierre de las plantas.
En un contexto crítico debido al conflicto en Ucrania, las fuertes tensiones en la Unión Europea por cortar su dependencia del petróleo ruso y el aumento del precio del barril, EE.UU. aumentó la 5 presión hacia las autoridades libias para que logren reactivar la producción.
La estadounidense Stephanie Williams, Asesora Especial de Naciones Unidas para Libia, en llamada con Bashaga, pidió “levantar el bloqueo y aislar la producción de petróleo de la lucha política”. Por su parte, el embajador Richard Norland emitió un fuerte comunicado en el mismo sentido, remarcando las consecuencias del bloqueo para los libios y exigiendo un mecanismo equitativo y transparente que evite el desvío de fondos por motivos políticos.