Conforme corren los plazos hacia las elecciones previstas para el 24 de diciembre del 2021, el camino parece ingresar en una etapa de dificultades. Así lo demuestra el fracaso de la última reunión plenaria del Foro de Diálogo Político Libio (LPDF, por sus siglas en inglés), la cual tuvo lugar en Ginebra, Suiza, del 28 de junio al 2 de julio. EL LPDF es un espacio conformado por 75 miembros – los cuales no fueron elegidos democráticamente -, creado a instancias de la UNSMIL a fin de encontrar consensos para superar la crisis política libia.
Al finalizar la reunión, los miembros no habían alcanzado un acuerdo sobre la base constitucional para las elecciones nacionales. La divergencia está situada entre quienes, por un lado, defienden realizar un referéndum acerca de la constitución antes de las elecciones para dotar al nuevo gobierno de una mayor legitimidad; y por el otro, quienes siguen los lineamientos de la Hoja de Ruta acordada en noviembre de 2020 por con apoyo de la UNSMIL y realizar las elecciones, formar un gobierno electo democráticamente y posteriormente encarar las discusiones constitucionales.
Tanto la UNSMIL como las principales potencias intervinientes en el conflicto libio exigen la celebración de dichas elecciones. En la declaración final de la reunión, el coordinador de la UNSMIL, Raisedon Zenenga, lamentó la falta de acuerdo y manifestó que “algunos (miembros) fueron consistentes con la Hoja de Ruta, algunos de ellos no fueron consistentes y algunos buscaron establecer precondiciones para alcanzar las elecciones del 24 de diciembre”. A su vez, el embajador norteamericano en Libia, Richard Norland, acusó duramente a algunos miembros de 6 “tratar de insertar pastillas de veneno y asegurar que las elecciones no tengan lugar, ya sea al dilatar el proceso constitucional o exigir nuevas condiciones para que ocurran”.
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