El pasado martes las fuerzas turcas iniciaron la evacuación de un puesto de observación de importancia estratégica en la provincia de Hama, al noroeste del país. El mismo había sido rodeado por las fuerzas progubernamentales desde el año pasado en la ofensiva del gobierno en la provincia de Idlib.
La retirada de las facciones turcas se da en el marco del acuerdo establecido entre Ankara y Moscú en marzo de este año, en donde se comprometieron a establecer un cese de las hostilidades en la provincia de Idlib, así como también, en las zonas de Hama y Alepo que se encontraban bajo control rebelde. En este sentido, según el Observatorio Sirio para los Derecho Humanos (OSDH), las fuerzas turcas irán abandonando otros puestos de observación.
No obstante, en línea con lo declarado por el presidente turco a inicios de este mes, Ankara no suspenderá las operaciones militares en el territorio sirio. Más bien, se está estableciendo una relocalización de las mismas, consolidando así su presencia en otras partes de la región.
A lo largo del conflicto, Turquía apoyo a las fuerzas rebeldes, a las cuales utilizo en múltiples operaciones en la frontera norte para luchar contra el Estado Islámico y las milicias kurdas, a las que ve como una amenaza para su integridad. En los últimos meses, a pesar del acuerdo vigente, varias fueron las denuncias por parte gobierno sirio en torno a las violaciones turcas a partir del
envío de refuerzos militares a la zona. Lo cierto es que según el OSDH, fueron 6280 convoyes militares los que Turquía envió al país árabe desde el acuerdo logrado.