En Túnez, el país donde la “primavera árabe” comenzó y el único en el que se mantenía hasta la fecha una democracia, se votó el pasado 25 de julio un referéndum para la aprobación o no de una nueva Constitución. Esto se da justamente un año después de que el presidente, Kaïs Saied, suspenda el parlamento y echara al primer ministro. En el medio de denuncias de fraude y atropellos contra la libertad de expresión ganó el “si” con un contundente 94,6% pero con una participación del 27,5% del padrón, esto debido al pedido de la oposición de boicotear la votación dada que no estaban las condiciones para que esta sea transparente. Por ejemplo, la comisión electoral a cargo de controlar la legitimidad del proceso estaba compuesta por personas puestas a dedo por el mismo Saied.
Esta nueva carta magna le otorga al mandatario amplios poderes en su presidencia, lo que le permite nombrar un gobierno sin la aprobación parlamentaria y hace que sea prácticamente imposible destituirlo de su cargo, lo que algunos llamaron un “hiperpresidencialismo”. El mismo día de la votación Saied prometió hacer rendir cuentas a “todos aquellos que hayan cometido crímenes contra la patria”.
El portavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos ha declarado que la nueva Constitución podría socavar la protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales.
Por otra parte, el partido político tunecino “Echaab Yourid” hizo un llamamiento a los demás
6 partidos, a las organizaciones y a todos los tunecinos para "pasar la página del referéndum" y trabajar por el cambio a través de una oposición nacional que defienda las conquistas de la revolución y los valores de la ciudadanía.
Palabras clave: Túnez, Saied, Nueva Constitución