Más de 120 personas murieron esta semana en la Franja de Gaza como resultado del fuego israelí, según informaron las autoridades sanitarias del enclave. Los ataques, registrados en distintas zonas del centro y sur del territorio palestino, afectaron directamente puntos de distribución de ayuda humanitaria, agravando aún más una situación ya crítica tras ocho meses de conflicto.
De acuerdo a los reportes de la cadena de comunicaciones Al Jazeera, la mayoría de las víctimas fallecieron en ataques aéreos y por disparos en Khan Younis y Deir el-Balah, ciudades donde se concentran miles de desplazados internos. Testigos afirman que muchas de las personas alcanzadas por los disparos se encontraban esperando alimentos o intentando acceder a insumos básicos. “Disparan a cualquiera que se acerque”, denunció un residente local, reflejando el clima que se vive entre la población civil.
A esta crisis humanitaria se suma un nuevo apagón de las telecomunicaciones, lo que impide a organismos internacionales mantener contacto con sus trabajadores sobre el terreneo. La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) declaró este martes haber perdido el contacto con su equipo en Gaza, debido a la interrupción total de las comunicaciones. “Estamos profundamente preocupados por la seguridad de nuestro personal y por la población civil que depende de nuestra ayuda”, señaló la organización.
Desde el inicio de la ofensiva israelí, más de 37.000 palestinos han sido asesinados, en su mayoría mujeres y niños, mientras los corredores humanitarios se reducen y los servicios básicos colapsan. La comunidad internacional, por su parte, continúa exigiendo un cese al fuego inmediato, pero hasta el momento los llamados no han logrado frenar la escalada de violencia.
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