La vulnerabilidad del Estrecho de Ormuz, por donde circulan diariamente unos 21 millones de barriles de crudo -aproximadamente el 21% del consumo global-, representa el principal riesgo sistémico para Arabia Saudita. Dado que Riad exporta más de 6 millones de barriles diarios (mb/d) a través de este cuello de botella logístico, del cual depende el grueso de su balanza comercial, la monarquía comenzó a reestructurar la logística de sus exportaciones.
China es su mercado central al absorber aproximadamente 1,7 mb/d de la producción saudí. Para blindar este flujo, y tal como ratifican los resultados operativos de Saudi Aramco del primer trimestre de 2026, la corporación estatal trasladó parte de su capacidad de refinación al Pacífico. La inversión de 3.400 millones de dólares en Rongsheng Petrochemical (2023) garantiza hoy un acuerdo de suministro operativo de 480.000 barriles por día (b/d) a la refinería de Zhejiang Petroleum and Chemical (ZPC). Esta planta permite procesar el crudo directamente en el mercado de destino, abasteciendo la demanda industrial del este asiático.
Esta operatoria permite a Arabia Saudita posicionar casi un tercio de sus exportaciones a China fuera del área de influencia inmediata del Golfo Pérsico. Al enviar y procesar el crudo directamente en Asia, el Reino asegura una demanda cautiva y protege su facturación frente a un eventual estrangulamiento de Ormuz, mitigando su dependencia del tránsito por el Golfo Pérsico.
GERMÁN A. FISCH