A mediados de julio, en el primer encuentro que mantuvieron Biden y Al-Sisi, el presidente estadounidense reiteró su apoyo para garantizar la seguridad hídrica egipcia y alcanzar una solución diplomática –bajo los auspicios de la Unión Africana (UA)– al conflicto vigente alrededor de la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD, por sus siglas en inglés).
Hace unos días, en el medio de la gira de Mike Hammer, el Enviado Especial estadounidense para el Cuerno de África, el gobierno etíope emitió una carta anunciando el inicio de un tercer proceso de llenado de la GERD. Como respuesta, Egipto envío una carta al presidente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en la cual dejaba en claro el rechazo a las acciones unilaterales etíopes y donde afirma que se trata de una violación de la Declaración de Principios sobre la GERD firmada por los tres países en 2015 y de las normas internacionales que regulan los ríos transfronterizos. A su vez, si bien se muestra favorable a una resolución diplomática del conflicto, asegura que tomara las medidas necesarias para proteger su seguridad nacional frente a estos ataques a su seguridad hídrica.
Uno de los objetivos de la visita de Hammer era, justamente, promover una salida diplomática a los desacuerdos respecto de la GERD que satisfaga a todas las partes. Sin embargo, Washington no es la única alternativa; a inicios del mes pasado, previo al inicio del tercer llenado, Al-Sisi buscó el
4 apoyo de las monarquías del Golfo para presionar a Etiopía y poder así alcanzar un acuerdo que vele por los intereses egipcios. En estas últimas reuniones, no sólo consiguió el apoyo para cualquier medida que adopte contra Etiopía en este asunto, sino que además se avanzó en el fortalecimiento de la cooperación para defenderse mutuamente ante futuras provocaciones y/o ataques.