IREMAI· GEMO
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FRAME 01/14 · 20 de noviembre de 2022

GUARAGLIA Y LUCILA SAPP Sira en 2024: diplomacia, tensiones y crisis de refugiados

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Fotografía · IREMAI Derechos reservados
20 de noviembre de 2022 4 min Medio Oriente 885 palabras
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La reconfiguración regional en el Medio Oriente y el Norte de África (MENA) es un proceso posible de evidenciar a partir de la década pasada, que ha impactado a todos los Estados de la región. En este marco, es relevante remarcar el avance de Siria en la normalización de las relaciones con actores claves, como es el caso de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Incluso se destaca la posible normalización de relaciones con Turquía, actor fundamental en la crisis de refugiados derivada de la guerra civil que Siria enfrenta desde 2011. Este accionar pone de manifiesto el giro en la política exterior de Bashar Al-Assad, quien, tras años de aislamiento en el mundo árabe, ha logrado consolidarse como un “ganador” de la Primavera Árabe. Su capacidad para mantenerse en el poder pese a las revueltas y asegurar la readmisión de Siria en la Liga Árabe en mayo de 2023 son testimonio de este reposicionamiento estratégico.

El fortalecimiento de los lazos sirio-saudíes a través de la reanudación de vuelos comerciales entre Damasco y Riad o el nombramiento de un embajador saudí en Siria, refleja el cambio general en la postura de los Estados árabes con respecto a Siria. Por su parte, Emiratos Árabes Unidos ya había iniciado esta aproximación al reabrir su embajada en Damasco en 2018. En paralelo, es posible observar una clara evolución de las relaciones con Turquía, con propuestas de diálogo apoyadas por Rusia, enfocadas en intereses estratégicos, como la seguridad fronteriza y la situación de los refugiados sirios en territorio turco.

Sin embargo, a pesar de este giro considerado significativamente positivo, a lo largo del 2024 Siria continuó expuesta a tensiones y desafíos que son resultado tanto de la persistencia de su conflicto interno -que ya suma 13 años- como de los episodios de confrontación regional.

Aunque los enfrentamientos entre el régimen y la oposición han disminuido en intensidad - concentrándose en áreas específicas del norte del país-, este aparente estancamiento no implica un cese al fuego, ya que el riesgo de una escalada sigue siendo elevado. A su vez, uno de los mayores desafíos al cual se vio expuesto el país en el plano militar fue la escalada de los enfrentamientos entre el Estado de Israel y la facción palestina Hamás. El nuevo capítulo de la Guerra en Gaza, iniciado con la operación “Inundación de Al-Aqsa” impartida por Hamás en octubre del 2023, continúa generando secuelas en toda la región del Medio Oriente.

Como consecuencia de este último hecho y de los ataques directos de la República Islámica de Irán contra Israel, Damasco manifestó, una vez más, su apoyo y acompañamiento a su principal aliado en la región, Teherán. En este sentido, Siria ha condenado en reiteradas ocasiones los ataques y el asedio israelí en Gaza, así como los ataques efectuados sobre el territorio iraní. El régimen de al- Assad estableció, por ejemplo, al asesinato de Ismaíl Haniyeh en Irán como una violación a su soberanía e integridad territorial. Además, manifestó su apoyo y condolencias al pueblo palestino y declaró que Israel viola el Derecho Internacional en función de su accionar y sus bombardeos.

Esta situación terminó por convertir a Siria en un blanco de ataques por parte del Estado judío, quien efectuó bombardeos contra dependencias y bases que Irán posee en el territorio sirio. Un ejemplo claro de ello fue la destrucción de un anexo de la Embajada de Irán en Siria, que dejó un saldo de 11 personas fallecidas. Además, Israel también efectuó ataques a aeropuertos y bases aéreas sirias. Sin embargo, es importante destacar que estas operaciones no encuentran su raíz en la guerra de Israel con Gaza ya que, a lo largo del conflicto en Siria, este país llevó adelante una cantidad considerable de operaciones militares contra objetivos controlados por el gobierno de al-Assad.

En este nuevo contexto, Siria no sólo se convirtió en un foco adicional de ofensivas, sino también en un destino inesperado para refugiados que huyen de los bombardeos israelíes. Esto significó un desafío adicional para Damasco, debido a que la ya precaria situación humanitaria del país - resultado de su prolongada guerra civil-, se agravó con la llegada masiva de personas en busca de refugio. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), más de 250.000 libaneses cruzaron la frontera hacia Siria para escapar de las incursiones israelíes.

Por otro lado, la crisis de refugiados sirios sigue siendo un tema central. En 2024, se intensificaron las conversaciones entre países de la Unión Europea (UE) para abordar y regular la situación de los migrantes. Además, se observó el retorno de algunos refugiados sirios a su país de origen, ya sea desde el Líbano, como resultado de las tensiones crecientes en ese país, o impulsados por iniciativas del gobierno de al-Assad. En este marco, la crisis migratoria continúa siendo uno de los mayores desafíos para la región, consolidando una tendencia que se ha mantenido durante los últimos años.

En conclusión, la reconfiguración regional en Medio Oriente ha colocado a Siria en el centro de dinámicas complejas, marcadas por su intento de reintegrarse al entorno árabe y los constantes desafíos internos y externos. Aunque Bashar al-Assad ha logrado importantes avances en términos de política exterior -como la normalización de relaciones con actores claves y la readmisión como

Fuentes

infobae.com infobae.com dw.com

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