Hezbollah comenzó a emplear drones de ataque guiados por cables de fibra óptica en la actual escalada de hostilidades, además de su tradicional arsenal de cohetes, misiles antitanque y drones convencionales.
A diferencia de los drones convencionales, estos son más difíciles de detectar, rastrear e interceptar. Su tamaño reducido, velocidad y capacidad de vuelo a baja altura constituyen una ventaja táctica significativa. Los operadores los pilotan en primera persona mediante pantallas o gafas de realidad virtual y permanecen conectados físicamente al dron mediante un cable extremadamente fino, por lo que no dependen de GPS, radio ni señales inalámbricas, resultando inmunes a la interferencia electrónica al no existir señal que bloquear.
La tecnología, ampliamente utilizada en la guerra entre Rusia y Ucrania, consiste en armas relativamente baratas –estimadas entre 300 y 400 dólares– fabricadas a partir de drones comerciales, pequeñas cargas explosivas, cable transparente y componentes electrónicos civiles de doble uso, incluyendo técnicas de impresión 3D. Según fuentes israelíes, Hezbollah estaría fabricándolos localmente.
Durante las últimas tres semanas, el grupo chií difundió casi diariamente videos que presuntamente muestran ataques con vehículos aéreos no tripulados contra objetivos israelíes. Asimismo, medios vinculados al grupo publicaron una imagen con la frase ‘’el hilo que cambia la ecuación’’, en referencia a los cables de fibra óptica, junto con el mensaje: ‘’una fibra delgada puede amenazar la tecnología más avanzada’’.
Con un alcance estimado de entre 15 y 20 km, estos drones pueden ser lanzados desde posiciones alejadas del área de despliegue de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en el sur del Líbano, lo que permite a Hezbollah operar sin necesidad de una aproximación directa. Esta capacidad adquiere mayor relevancia en el marco de la denominada ‘’línea amarilla’’, una nueva delimitación militar trazada unilateralmente por Israel que funciona como una zona de seguridad de facto dentro del territorio libanés. Aunque no posee reconocimiento oficial, esta franja restringe el retorno de desplazados, mantiene localidades vacías o destruidas y altera la dinámica territorial previa. Diversos analistas advierten que, pese a presentarse como una medida vinculada al actual contexto bélico, podría consolidarse como una nueva realidad territorial, en una región donde delimitaciones inicialmente provisorias suelen convertirse en fronteras de facto.
La incorporación de drones de fibra óptica evidencia cómo actores no estatales como Hezbollah adaptan tecnologías relativamente accesibles para desafiar la superioridad militar de un Estado tecnológicamente avanzado, generar daño y explotar ventajas temporales hasta el desarrollo de nuevas contramedidas. En este sentido, estos sistemas reflejan una dinámica de adaptación y contraadaptación tecnológica. Como respuesta, Israel implementa medidas defensivas transitorias, como redes y jaulas de protección para vehículos militares, al tiempo que busca desarrollar nuevas soluciones frente a amenazas emergentes.