Apenas iniciadas las agresiones rusas hacia Ucrania el jueves 24 de febrero, el presidente persa se comunicó con Putin en muestra de total apoyo a su aliado. En la conversación telefónica, Raisi afirmó que "la expansión de la OTAN es una seria amenaza para la estabilidad y la seguridad de los países independientes en diferentes regiones".
En consonancia con el discurso difundido por los medios de comunicación rusos, la emisora estatal de Irán se ha negado a referirse a la embestida como una "guerra" o "invasión". La República Islámica denominó al conflicto como una "operación militar especial" -tal cual lo dispuso el Kremlin-, a la vez que proporcionó a su aliado de municiones y equipos militares provistos por milicias chiitas pro iraníes en Irak.
No obstante, el apoyo brindado por Teherán -en un momento en el que Rusia se encuentra cada vez más aislada-, no va a resultar gratuito para Moscú. Entre otras muestras de agradecimiento, Irán espera aumentar los intercambios comerciales entre los dos países y contar con votos rusos a su favor en futuras resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
La interdependencia entre los dos países -fundamentalmente en el ámbito militar y político- es innegable. El eje Moscú - Damasco - Teherán tiene como uno de sus objetivos más elementales 3 detener el avance de occidente en el continente asiático. En este sentido, la expansión de la OTAN hacia el este - como consecuencia de una posible incorporación de Ucrania a la alianza - supondría una severa amenaza contra los tres estados. Consecuentemente, el apoyo iraní no debe causar ninguna sorpresa para la comunidad internacional.