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REPORTE
FRAME 01/14 · 8 de mayo de 2026

IA y guerra híbrida: el laboratorio de Medio Oriente que ya es realidad

Aunque en 2025 ya se advertía sobre la convergencia entre ciberseguridad e inteligencia artificial como un riesgo creciente, la escalada del conflicto en Medio Oriente desde febrero de 2026 confirmó la centralidad del ciberespacio en la guerra contemporánea. L

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8 de mayo de 2026 2 min Medio Oriente 290 palabras
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Aunque en 2025 ya se advertía sobre la convergencia entre ciberseguridad e inteligencia artificial como un riesgo creciente, la escalada del conflicto en Medio Oriente desde febrero de 2026 confirmó la centralidad del ciberespacio en la guerra contemporánea. Las hostilidades no se limitaron al plano militar tradicional, sino que incorporaron operaciones cibernéticas de forma simultánea, consolidando un escenario de guerra híbrida.

En este contexto, la actividad vinculada a Irán se concentró en ataques DdoS (Distributed Denial-of-Service), campañas de desinformación y ciberespionaje dirigidos principalmente contra Israel y países del Golfo. Estas acciones no solo fueron ejecutadas por actores estatales, sino también por redes de hacktivismo alineadas estratégicamente, evidenciando una estructura descentralizada pero coordinada. Un aspecto crítico es el uso de dispositivos IoT (Internet of Things), especialmente cámaras de vigilancia, como vectores de intrusión para recolectar información en tiempo real y facilitar operaciones en el terreno físico.

A su vez, los datos muestran que más del 50% de los ciberataques en la región responden a lógicas de extorsión y ransomware, lo que indica la coexistencia entre dinámicas estatales y criminales en un mismo ecosistema de amenazas.

En este escenario, la inteligencia artificial actúa como un multiplicador de capacidades: permite automatizar ataques, escalar campañas y explotar vulnerabilidades con mayor precisión.

En definitiva, lo que emerge no es solo la intensificación del conflicto, sino la transformación estructural en la forma de ejercer el poder. La IA no introduce una ruptura absoluta, pero sí acelera y amplifica dinámicas existentes, reduciendo costos de entrada y expandiendo el alcance de actores tanto estatales como no estatales. El verdadero riesgo reside en esta democratización de capacidades ofensivas: herramientas que hoy operan en conflictos regionales tienden a difundirse rápidamente, erosionando las barreras entre guerra y crimen.

SANTIAGO J. MASELLO

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