La situación en Túnez parece no haber cambiado mucho en relación a diez meses atrás. Recordemos que la Constitución tunecina de 2014 divide al poder ejecutivo en las figuras del presidente, del primer ministro y del presidente del parlamento. El 25 de julio de 2021, el presidente tunecino, Kais Saied, destituyó al primer ministro, suspendió al parlamento de sus funciones y en el mes de marzo lo disolvió. Al día de hoy, Túnez le hace frente a una enorme crisis económica, fiscal e institucional, además de la crisis del COVID-19, de la que parece no encontrar salida.
El pasado 26 de mayo el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, afirmó en una rueda de prensa en Roma junto a su homólogo italiano, Sergio Mattarella, que su país e Italia están dispuestos a ayudar a Túnez a superar la crisis actual y volver a la vía democrática. También declaró su apoyo a celebrar elecciones legislativas que “den autoridad al pueblo y a construir un Estado sobre bases democráticas”.
Saied declaró más tarde: "Está fuera de lugar tolerar cualquier forma de injerencia en los asuntos internos de Túnez" y que "la soberanía de Túnez no puede, en ningún caso, ser objeto de puja".
El próximo 25 de julio los tunecinos votarán en un referéndum por la aprobación o no de una nueva carta constitucional y el 17 de diciembre habrá elecciones parlamentarias, convocadas por Saied al mismo tiempo que ha procedido a una remodelación de la comisión electoral, dejando la designación de los miembros del organismo en sus propias manos y en las de un organismo que depende directamente de él. El pasado viernes 27 de mayo, la Comisión de Venecia emitió, a
5 petición de la delegación europea en Túnez, un "dictamen urgente" sobre el marco constitucional y legislativo del referéndum y las elecciones.