Tres semanas después de la visita del primer ministro iraquí, Mustafá Al-Kadhimi, a Washington, se anunció la decisión estadounidense de disminuir el número de sus tropas situadas a largo del territorio iraquí. Según lo indicado, la presencia americana en Irak se reduciría de 5.200 a 3.000 tropas durante el corriente mes. Los efectivos remanentes continuarán aconsejando y asistiendo a la fuerza de seguridad iraquí, en el intento de erradicar a los combatientes del Estado Islámico.
En medio de este avance en la normalización de las relaciones con Occidente, el pasado martes tuvieron lugar tres ataques en el seno de Irak, que apuntaron a instalaciones militares o diplomáticas de Occidente. El primer blanco fue un vehículo de la embajada británica, sobre el cual se descargó un artefacto explosivo improvisado (IED). Los otros dos ataques, llevados a cabo mediante cohetes Katyusha, se dirigieron a la embajada de Estados Unidos, ubicada en la Zona Verde de Irak, pero fueron neutralizados por el sistema de defensa de cohetes de la embajada en cuestión. Horas antes, a lo largo del lunes, artefactos explosivos atacaron a dos convoyes logísticos que transportaban el equipo de la coalición liderada por Estados Unidos. 4 Si bien no se reportaron víctimas en ninguno de los ataques, los mismos denotan una nueva escalada de la violencia entre las autoridades nacionales y los grupos rebeles. Oficiales y funcionarios iraquíes creen que las agresiones son una respuesta a los intentos del Al-Kadhimi de combatir la corrupción. Temen que estos acontecimientos tensen las relaciones con sus homólogos de occidente, y fundamentalmente, que hagan peligrar la tan esperada reducción de tropas americanas, a punto de materializarse.
Palabras clave: Irak, Estados unidos, ataques