Irak solicitó su ingreso a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2004. Desde entonces, los distintos gobiernos han trabajado para acelerar el proceso de incorporación a la organización.
Este proceso tuvo distintos ritmos, con avances más firmes e hiatos de pasividad. Recientemente, se registró un nuevo impulso, en tanto el gobierno iraquí indicó que se reanudaron las negociaciones para la adhesión. En virtud de la reapertura de negociaciones, se organizarán reuniones preparatorias en la sede de la OMC, en Ginebra, donde se continuarán profundizando los aspectos necesarios para la incorporación.
El nuevo impulso es fruto de acciones iraquíes destinadas a resolver los obstáculos que impedían avanzar en la adhesión. En efecto, en el último tiempo los esfuerzos iraquíes se concentraron en cumplir con el requisito de contar con políticas comerciales consistentes en todo el país. Con ello en mente, las autoridades han trabajado en la unificación de las regulaciones arancelarias y aduaneras entre el gobierno federal y el gobierno de la región del Kurdistán iraquí.
Estas acciones y esfuerzos por parte de Bagdad se explican por los beneficios que traería para el país la membresía a la OMC. La organización conglomera a 164 miembros que son responsables del 98% del comercio a nivel mundial. Formar parte de dicho sistema no sólo abriría nuevas oportunidades comerciales para el país, sino que le permitiría retomar una posición de influencia en la economía global. Todo esto se encuentra alineado al objetivo del ministro de comercio iraquí, Al Ghurairi, quien planea aumentar los vínculos comerciales del país y la cooperación en los distintos sectores productivos.