A casi un mes del asesinato de Ismail Haniya -líder de Hamás- en Teherán, altos funcionarios de la República Islámica llevaron adelante comentarios al respecto para recordar a la comunidad internacional que el asunto no fue olvidado ni ha perdido interés para ellos. El Jefe de las Fuerzas Armadas del país islamita ha declarado que tal muerte no se puede olvidar, y que la venganza por parte de cualquier integrante del Eje de la Resistencia será inevitable. De todas formas, defendió la idea de que no caerán en una “trampa mediática” y que la manera en la que se llevará adelante será calculada y cuando ellos lo decidan, sin dejarse llevar por las provocaciones de los enemigos.
Por otro lado, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghshi, afirmó en una conversación con su homólogo italiano que su país no busca una escalada a raíz de esto. No obstante, reconocen que, al haberse cometido dicho asesinato en su propia capital, se llevó adelante una grave violación a su soberanía que los llevará sin dudas a tomar represalias.
Pareciera haber una idea generalizada de que los distintos partícipes del Eje de la Resistencia responderán como consideren al asesinato del líder de Hamas. En línea con esto, Mohammad Bagher Qalibaf -jefe del Parlamento iraní y ex alcalde de Teherán-, reconoció la operación del domingo anterior llevada adelante por Hezbollah –la llamada “Día de Arbaeen”- como una derrota para Israel, y la comparó a las sufridas en los enfrentamientos del 2006.
Mientras la comunidad internacional busca una desaceleración entre Israel y los distintos actores que conforman “la resistencia”, sobre todo después de la escalada entre el grupo terrorista del sur del Líbano y el país judío, desde el gobierno de Irán dejan en claro que por su parte aún no han respondido y vengado el asesinato del líder de Hamás y la soberanía de su país.