El pasado domingo 7 de septiembre, en medio de las tensiones por el regreso de Irán al régimen de inspecciones nucleares del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el ministro de Relaciones Exteriores Seyyed Abbas Araghchi publicó en The Guardian una columna donde manifestó la disposición de su país a alcanzar un acuerdo “real y duradero” a cambio del levantamiento de las sanciones.
Según el funcionario, Irán está dispuesto a someter sus instalaciones a las estrictas inspecciones del organismo y a respetar los límites en el enriquecimiento de uranio, siempre que se levanten las sanciones internacionales que podrían imponerse si avanza el mecanismo de snapback activado por Reino Unido, Francia y Alemania. Además, advirtió que, de desaprovecharse esta oportunidad, las consecuencias para la región podrían ser “destructivas” y “sin precedentes”.
Araghchi cuestionó duramente a Reino Unido, Francia y Alemania por activar dicho mecanismo, ya que la estrategia dejaría a Europa subordinada a la influencia estadounidense, debilitando su credibilidad internacional. Insistió en que la única salida viable es una negociación que combine límites verificables al programa nuclear con un levantamiento efectivo de sanciones, en lugar de una presión unilateral que, afirma, solo aumentará la inestabilidad regional.
En paralelo, las tensiones se intensificaron con la advertencia del director de la OIEA, Rafael Grossi, quien, tras las reuniones del lunes 8 de septiembre en Viena, señaló que “queda poco tiempo” para acordar la reanudación de inspecciones suspendidas desde junio tras los bombardeos israelíes y estadounidenses. Las conversaciones avanzan con dificultad mientras el mecanismo de snapback sigue en curso. Por su parte, los legisladores iraníes debaten un posible retiro del Tratado de No Proliferación Nuclear, mientras que los diplomáticos describieron los diálogos como “positivos”, aunque sin resultados concretos hasta ahora.
Palabras clave: Irán – OIEA – inspecciones nucleares – sanciones
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