La decisión se produjo en el marco de la causa por el asesinato del general Qasem Soleimani, excomandante de las fuerzas Quds, quien perdió la vida a principios de año luego de un ataque lanzado por los Estados Unidos. El suceso conmocionó al pueblo iraní y al sistema internacional en su conjunto, ante los temores por una escalada del conflicto. En este contexto, el pasado lunes 29 de junio, el fiscal general de Teherán, Ali Algasimehr, anunció la emisión de una orden de arresto y una notificación roja de la Interpol contra 36 responsables políticos y militares de los Estados Unidos, entre los que se encontraba el presidente, así como de otros gobiernos, bajo los cargos de asesinato y terrorismo.
Por su parte, tal como era esperado, Interpol ha rechazado la solicitud de arresto contra el presidente norteamericano, argumentando que, de acuerdo su artículo n°3, está prohibido llevar adelante cualquier tipo de intervención o actividad de naturaleza política, militar o religiosa.
En este sentido, desde el gobierno iraní declararon que continuarán con el procesamiento de Trump, aún en el caso de que, al terminar su mandato, no resulte reelecto. Desde Washington no
5 tomaron en serio las amenazas, a las que el representante especial de Estados Unidos para Irán calificó de propaganda política.