En plena escalada del conflicto entre Israel y el grupo terrorista Hamas, en el inicio de la segunda semana del conflicto, desde la República Islámica de Irán se advirtió la posibilidad de que se lleven adelante “medidas” frente a la posibilidad de que Israel avanza territorialmente sobre la Franja. El Ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Hossein Amir Abdollahian, mostró su preocupación al respecto del avance, y planteo que “si no defendemos Gaza hoy, mañana tendremos que defendernos de estas bombas en el hospital de nuestro país”.
La posibilidad de que el conflicto se expanda a nivel regional parecería cada vez más cercana. Paralelamente, estallan protestas en distintos países del mundo islámico -entre ellos Irán- mostrando su apoyo a la causa palestina.
Por otro lado, y en un tono menos bélico, Amir Abdollahian pidió a los miembros de la Organización de Cooperación Islámica que impongan un embargo petrolero y sanciones a Israel, y que expulsen a los funcionarios israelíes. Muchos miembros de la OCI forman parten también de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Desde esta última, de la cual también participa Irán, anunciaron que desde la organización no se llevó adelante ninguna reunión o se planificó alguna acción a raíz de los comentarios de la República Islámica. Algunas fuentes desde la OPEP reforzaron la posición de que “no son una organización política”.
En línea con el intento de evadir o alejarse de responsabilidades políticas por parte de la OPEP, se encontraron los comentarios del secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo. Cuando se le preguntó a éste si los países árabes debían bajar la producción de petróleo en manera de represalia a Israel, el respondió que el CCG no usaría el petróleo como arma, ya que estaban comprometidos con la seguridad energética.