El pasado 30 de mayo, el Ministro de Defensa israelí Yoav Gallant advirtió sobre la “política pirata” que viene desarrollando la República Islámica en este último tiempo. Esta estrategia se basa en convertir buques mercantes en buques armados equipados con elementos ofensivos, tales como: vehículos aéreos no tripulados, sistemas de misiles y medios avanzados para la recopilación de
inteligencia.
Según Gallant, la táctica de Irán consiste en estacionar dichos buques alejados del territorio persa durante largos periodos, conformando bases terroristas flotantes, con el fin último de extender la influencia naval clandestina más allá del Golfo. De esta manera, Gallant esgrimió que resultan claras las pretensiones iraníes de expandir su alcance al Océano Índico, al Mar Rojo e incluso a las costas del Mediterráneo.
Esta guerra encubierta se libra en el marco de una alineación de intereses por parte de la República Islámica con Moscú y el gobierno de Vladimir Putin, quien se ha garantizado en Teherán un socio estratégico en el mercado de vehículos aéreos no tripulados (UAV) en medio de su conflicto con Ucrania Esto es mirado con recelo por parte de Israel aliado histórico de los Estados Unidos, y un
competidor directo en la producción internacional de dicho armamento.
La acusación israelí, se produjo en plena escalada de las tensiones entre Tel Aviv y Teherán por el
impulso nuclear de Irán y el apoyo a las milicias palestinas y libanesas.
Finalmente, el Ministro de Defensa abordó las medidas necesarias para hacer frente a la agresión 7 regional de Irán y la amenaza que representa su programa nuclear. De este modo, Israel aseguró que la forma de enfrentar el terrorismo de la República Islámica es a través de la cooperación internacional y la creación de coaliciones.
Palabras clave: Israel - Irán - Terrorismo