En el marco de la tregua vigente desde el 8 de abril, Irán presentó a través de Pakistán una propuesta de paz de catorce puntos como respuesta al plan de nueve puntos que había presentado Estados Unidos. El plan iraní apunta a convertir el alto al fuego en una resolución permanente del conflicto en un plazo de 30 días, rechazando la posición estadounidense más cercana a extender la tregua por dos meses. Entre sus puntos principales se encuentran la retirada de fuerzas estadounidenses de la región, la liberación de activos congelados, el pago de reparaciones de guerra, el fin de las hostilidades –incluyendo el Líbano– y un nuevo mecanismo de control para el estrecho de Ormuz. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, aclaró además que la propuesta no incluye ninguna cláusula relativa al programa nuclear, y que las negociaciones deben enfocarse en terminar la guerra antes de abordar ese tema.
Días más tarde, Trump respondió que estaba revisando la propuesta pero que no estaba seguro de poder llegar a un acuerdo, a pesar de ya haber adelantado que no estaba satisfecho: "quieren hacer un trato, no estoy satisfecho, veremos qué pasa". Más tarde, publicó en Truth Social que Irán "no ha pagado un precio lo suficientemente alto por lo que le hizo a la humanidad". En paralelo, la Guardia Revolucionaria iraní declaró estar en "alerta máxima" ante cualquier reanudación de hostilidades, y publicó que EEUU enfrenta una elección entre "una operación militar imposible o un mal acuerdo". Las negociaciones siguen trabadas en los mismos puntos: el estrecho, el programa nuclear y el bloqueo naval, mientras el petróleo Brent cotiza a 111 dólares el barril, frente a los 65 dólares previos al inicio de la guerra.