El pasado 25 de agosto, el Secretario General de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), Rafael Grossi, visitó Teherán para reunirse con el canciller iraní Mohamad Yavad Zarif y abordar cuestiones pendientes vinculadas con las salvaguardias en Irán.
La visita del jefe de la AIEA a Teherán se produce en un momento en que EE.UU. trata de invocar el mecanismo de reactivación inmediata de las sanciones internacionales contra Irán en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, a pesar de haberse retirado del acuerdo firmado en 2015, hace dos años.
No obstante, Zarif asegura que la visita de Grossi a Teherán no está relacionada con los esfuerzos de EE.UU. para reactivar el mecanismo. Por el contrario, se debe a la resolución que aprobó la AIEA mediados de junio, alegando falta de cooperación de la República Islámica con las investigaciones de la Agencia. El texto exhortaba a Irán a permitir el acceso de los inspectores internacionales a dos de sus instalaciones, que supuestamente eran sitios nucleares desconocidos.
Luego de la reunión, Grossi destacó la determinación de Teherán y la AIEA para iniciar un “nuevo capítulo de cooperación”. La República Islámica, según Zarif, mantiene una cooperación “trasparente” con la AIEA y ya ha dejado claro que ni pretende ni pretenderá dotarse de armas 3 atómicas. A su vez, el funcionario persa ha calificado de “constructivos” sus diálogos con Grossi. De hecho, ha precisado ante los medios de comunicación que la AIEA acordó seguir su agenda “de manera profesional e independiente”.
“No dejaremos que Estados Unidos e Israel, que se oponen a los objetivos de la AIEA y socavan la paz y seguridad en la región y el mundo con sus arsenales nucleares, se burlen de la misión de ese organismo”, advirtió finalmente Zarif.