El anuncio de Israel sobre la construcción de 1.300 nuevos asentamientos en la zona ocupada de Cisjordania recibió rápidamente las críticas de los palestinos, de Jordania y de los activistas por la paz. Sin embargo, ellos no fueron los únicos, los Estados Unidos también se sumó a las críticas. La administración de Joe Biden criticó fuertemente los planes de expansión de Israel sobre Cisjordania, alegando que atentan contra la propuesta de una solución de dos Estados.
Durante una rueda de prensa, Ned Price, vocero del Departamento de Estado, declaró “nos oponemos firmemente a la expansión de los asentamientos, que es totalmente incompatible con los esfuerzos por reducir las tensiones y garantizar la calma y perjudica las perspectivas de una solución de dos Estados”. A pesar de su declaración, cuando el vocero fue consultado respecto a si Israel iba a enfrentar alguna repercusión, Price optó por no comprometerse en su respuesta. Solo se limitó a declarar que es una cuestión que han discutido en los más altos niveles junto a sus pares israelíes. Por su parte, Naciones Unidas también condenó el plan de expansión israelí, declarando que los asentamientos son ilegales ante la ley internacional.
Pese a la fuerte oposición de Washington y el pedido del Secretario de Estado, Antony Blinken, de abandonar esta iniciativa, Israel decidió continuar con su plan aprobando la creación de los 1.300 asentamientos de manera inmediata. A su vez, dieron el visto bueno para la construcción en un futuro de otros 1.800 asentamientos, que deberían aprobarse en los próximos días.