El año 2017 ha sido muy turbulento tanto para israelíes como para palestinos. En cuanto a los primeros, más allá de los vaivenes políticos, los casos de corrupción que aquejan al matrimonio Netanyahu estuvieron en la portada durante todo el año. El primero de estos hace referencia obsequios recibidos por parte de diversos empresarios a cambio, según se sospecha, de favores politicos. El segundo involucra negociaciones fraudulentas con el dueño del segundo periódico más importante de Israel para obtener un trato más favorable. A raíz de esto, el primer ministro trató de protegerse con una cuestionada ley que finalmente fue reformada para que no se aplique a casos que actualmente están bajo investigación. No obstante, diversas movilizaciones masivas sean desarrollado contra Netanyahu en distintos puntos del país bajo la consigna “Marcha de la vergüenza”.
En la otra vereda, el 2017 fue para Palestina un año que dejó una sensación de mezcla de emociones. Durante el mismo se cumplieron grandes aniversarios, se dieron algunas victorias, pero también de batallas simbólicas perdidas. A setenta años del Plan de Partición y cincuenta de la Guerra de los 6 días, que dio comienzo a la ocupación sobre Cisjordania y