El 2 de noviembre terminaba su vigencia el Memorándum de Entendimiento (MOU, por sus siglas en inglés) entre Italia y Libia. Conocido como acuerdo anti-migración, fue firmado en 2017 como un mecanismo para detener el constante flujo de migrantes y refugiados africanos que buscan arribar a las costas del sur italiano.
El acuerdo establece el financiamiento, adiestramiento y equipamiento por parte de Italia a la Guardia Costera Libia, un cuerpo militar constituido en 2017 que ya ha recibido numerosas denuncias por violaciones a los derechos humanos y al derecho humanitario. El objetivo que persigue es la interceptación de las embarcaciones de migrantes durante su trayecto en el mar y su devolución a una Libia que se encuentra sumida en la violencia y la guerra desde la caída de Gaddafi en 2011.
Según datos de la UNSMIL y ACNUR, dependientes de la ONU, desde la implementación del sistema 38.000 migrantes y refugiados han sido interceptados y confinados en campos de detención; allí están expuestos a condiciones inhumanas: torturas, trata de personas, violaciones y abusos. Hoy funcionan cerca de 19 centros oficialmente controlados por el Ministerio del Interior libio, pero en realidad administrados por milicias y redes de tráfico que se disputan territorios, tal como denuncian las organizaciones
3 humanitarias que -de manera limitada- acceden allí.
No obstante, el acuerdo fue renovado automáticamente al finalizar su vigencia, tal cual estaba previsto. El gobierno italiano viene atravesando una profunda crisis política debido a la cuestión migratoria y debió afirmar que propondrán modificaciones sobre el acceso internacional y mejoras en los centros de detención, pero sin cuestionar la estructura del acuerdo.
https://www.internazionale.it/bloc-notes/annalisa-camilli/2019/10/30/italia-memorandum- libia
https://www.libyaobserver.ly/news/italy-hold-meeting-joint-committee-libya-amend- immigration-mou