Varosha es un distrito de la localidad de Famagusta en Chipre que ha permanecido cerrado desde la guerra de 1974 entre griegos y turcos. Después de que los 15.000 residentes grecochipriotas de Varosha huyeran ante el avance de las tropas turcas, la zona fue vallada para impedir cualquier acceso, hasta octubre del 2020, cuando las autoridades turcas y turcochipriotas anunciaron su reapertura. La novedad que despertó las alarmas de la comunidad internacional y en especial manera de la población grecochipriota, fueron las últimas declaraciones de las autoridades turcochipriotas en referencia a un control civil de la zona, dando paso a un posible reasentamiento.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha condenado en su reunión extraordinaria del pasado viernes 23 de julio los planes anunciados por el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, y el líder turcochipriota, Ersin Tatar, para cambiar el status de Varosha -región llamada Maras por los turcos-, al tiempo que ha pedido "revertir" todos los pasos dados respecto a la zona desde el año pasado. Los 15 países del órgano han reiterado que "cualquier intento" de "asentamiento" en cualquier parte de Varosha por personas "que no sean sus habitantes" es inadmisible.
Por su parte, la Unión Europea también se expresó al respecto por medio de las declaraciones del Alto Representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, quien, siguiendo la misma línea de lo expresado por el Consejo de Seguridad, "condena firmemente" las acciones turcas, añadiendo que hay que evitar tensiones que puedan comprometer los esfuerzos para un acuerdo sobre el futuro de la isla. En consonancia el secretario de Estado de Estados Unidos, Anthony Blinken dijo 4 "Esta medida -en referencia al accionar turco- es claramente incompatible con las Resoluciones 550 y 789 del Consejo de Seguridad de la ONU, que exigen explícitamente que Varosha sea administrada por Naciones Unidas".