El pasado 30 de mayo, la agencia ONU Turismo celebró los comicios que resultaron en el nombramiento de Shaikha Al Nowais como la nueva secretaria general. Este suceso reviste especial relevancia para Emiratos Árabes Unidos (EAU), ya que el turismo es un pilar de su estrategia de diversificación económica y proyección internacional.
La victoria de la candidata emiratí es controvertida porque logró imponerse sin haber sido considerada como una de las preferidas debido a la ausencia de propuestas y la falta de experiencia institucional. Por lo tanto, se presume que la nueva secretaria ha resultado electa por el respaldo que su país le dio a través de medios que ponen en cuestionamiento la legitimidad de la votación.
La más grave acusación mediática que recae sobre EAU presume la existencia de un pacto con Georgia. El anterior secretario general de ONU Turismo fue Zurab Pololikashvili, un georgiano que ocupaba el cargo desde 2018 y buscaba la segunda reelección. Lo más probable era que la consiguiese, sin embargo, su gobierno le retiró el apoyo a la candidatura. Si bien Tiflis no dio motivos, se creía que estaba relacionado al posicionamiento del ex secretario a favor de Ucrania en la guerra con Rusia. No obstante, dado el resultado de las elecciones se puede inferir que la actitud de Georgia fue la devolución de un favor a los Emiratos: la deportación de George Bachiashvili. Este es el “ex-número dos” del presidente de Georgia, que se escondía en Dubái por persecución política al ser considerado un disidente.
Finalmente, para asegurarse la agencia y convencer a 24 de los 35 estados miembros, EAU prometió a último momento inversiones de más de €15 millones en la organización y otras millonarias sumas dirigidas a una docena de países.
Palabras clave: Emiratos Árabes Unidos, Georgia, ONU Turismo, elecciones.