Un mes después de que el director del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, visite Irán, el órgano ejecutivo se encontró en su reunión de mitad de año. Grossi expresó en su discurso ante la Junta de Gobernadores su preocupación sobre la doctrina nuclear del país. Reconoció sus temores por la condición y alcance actual del poder iraní, y la imposibilidad -debido a las trabas que se imponen desde las autoridades persas- de poder hacer un informe claro sobre la situación actual.
En este contexto, y ante la iniciativa de Francia, Alemania y Reino Unido -quienes redactaron el texto-, el pasado miércoles se votó una resolución, en el marco de la OIEA, que condena a Irán por su falta de cooperación en la investigación sobre trazas de uranio en instalaciones no declaradas de su programa nuclear. Con 35 votos a favor y 12 en contra, la Junta adoptó la resolución. Los Estados Unidos, a pesar de mostrarse cautelosos ante la iniciativa, no se opusieron. La embajadora norteamericana, no obstante, aseguró que apoyaría la resolución sólo por la falta de cooperación de Irán, pero recalcó la necesidad de una resolución que esté vinculada a una estrategia más amplia.
La República Islámica respondió en conjunto con sus dos aliados, Rusia y China –quienes votaron en contra-, en una declaración tripartita. Los tres países confirmaron la vigencia de las disposiciones del Plan de Acción Integral Conjunto y la convicción de que están dispuestos a hacer todo lo necesario para reactivar el acuerdo. El comunicado destaca la necesidad de mostrar una voluntad política seria. Al mismo tiempo, la Representación Permanente de Irán en la OIEA afirmó que no va a responder a demandas basadas en documentos falsos.