El pasado 12 de abril la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) publicó un informe donde se estipula que, luego de una exhaustiva investigación, "hay motivos razonables" para considerar que la Fuerza Aérea Árabe Siria lanzó una bomba de cloro en la ciudad siria de Saraqib, en febrero de 2018. El texto señala que el Equipo de Investigación e Identificación llegó a sus conclusiones basándose en declaraciones de testigos, muestras recolectadas del lugar del incidente, imágenes de satélite y consultas con expertos.
Dicho informe es el segundo publicado por la OPAQ, que ahora tiene autoridad para identificar al autor de un ataque químico. El primer informe fue publicado hace un año, donde se estableció que la fuerza aérea de Bashar al-Assad lanzó bombas con gas sarín y cloro en 2017 en Latamné, al norte de Siria, violando la Convención sobre Armas Químicas.
Como era de esperarse, las autoridades sirias niegan cualquier implicación en ataques químicos y afirman haber colocado bajo supervisión internacional todas sus reservas de ese tipo de armas, tras el acuerdo de 2013. Asimismo, se plantea que fue un escenario montado y que los grupos terroristas que controlaban la región en aquel momento tenían los medios para fabricar y forjar acusaciones falsas; no obstante, el equipo de investigación no pudo obtener pruebas fehacientes sobre esto. 2 Luego de las conclusiones del informe, los estados miembros de la Organización internacional votarán a finales de este mes si imponen nuevas sanciones a Siria, que podría ver suspendido su derecho de voto, la máxima sanción permitida por el organismo.