Luego de lograr la aprobación del presupuesto estatal para 2023 y 2024, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró que la reforma judicial volverá a la agenda de su gobierno. La misma había sido congelada a finales de marzo debido a las protestas generalizadas que estallaron a lo
largo del país, con el foco puesto en Tel Aviv.
Poco después de que el parlamento finalizará la votación del presupuesto -con 64 votos a favor y 55 en contra-, el premier otorgó una entrevista en la cual esbozó los dos objetivos principales de su coalición gubernamental: la reducción del costo de vida y la reforma judicial. Asimismo, añadió que
su gobierno seguirá trabajando con los diputados de la oposición para alcanzar un compromiso.
Por su parte, Benny Gantz, el líder del partido opositor ‘Azul y Blanco’, respondió que el primer ministro “borracho de poder” llevará al país a un punto de ebullición y agregó “Quiero recordar al primer ministro que es estúpido repetir la misma acción y esperar un resultado diferente. Si la
reforma vuelve a estar sobre la mesa, sacudiremos este país hasta la médula.
Luego del anuncio de Netanyahu, el día sábado 27, más de 230.000 personas se consagraron a lo largo del país para manifestarse contra la reforma y su objetivo de restarle poder al Tribunal Supremo. Las cifras de participación son similares a la protesta que se produjo el miércoles anterior, la cual se centró en el presupuesto estatal debido a los importantes beneficios que otorga a la
población judía ultraortodoxa, gran soporte del gobierno de Netanyahu.
Entre tanto, las conversaciones de reconciliación entre representantes de la coalición gobernante y 5 de la oposición avanzan a un ritmo lento y no presentan avances significativos, adentrándose así a
un punto muerto.
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