El día 04 de agosto va a ser recordado por los habitantes de Beirut, capital del Líbano, como un día trágico luego de que al menos 100 personas perdieran la vida y miles resultaran heridas tras la explosión de un depósito en el puerto de la ciudad.
Si bien la causa de la explosión es incierta y está bajo investigación, el presidente de los Estados Unidos, fiel a su costumbre, ya realizó sus primeras declaraciones al respecto. Luego de una reunión con algunos generales del ejército norteamericano, Trump dijo que para ellos ‘‘no fue una explosión de algún material explosivo, piensan que fue un ataque’’. Además, declaró que los Estados Unidos y el Líbano mantienen una buena relación, y que por lo tanto Washington estará a disposición para ayudarlos.
Sin embargo, tres oficiales del departamento de defensa han contradicho los comentarios de su presidente. Para ellos nada parece indicar que la causa de la explosión sea el impacto de un cohete, como sugiere Trump. Además, uno de los oficiales declaró que ‘‘si hubiera indicios de un ataque a esa escala, se aumentaría automáticamente la protección para las tropas y activos 7 estadounidenses que se encuentran en la región, pero eso no sucedió’’. Incluso el director de la dirección general de seguridad declaró que la causa fueron materiales explosivos confiscados, sin dar más detalles de la cuestión.
Por el momento las autoridades libanesas creen que la tragedia se debe a la explosión de 2.750 toneladas de nitrato de amonio que se encontraban en un almacén del puerto luego de ser confiscados en el año 2013 a una embarcación turca.
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