Con la reciente irrupción del talibán en el poder, y tras la toma de Kabul por parte de los mismos, las mujeres y niñas afganas se encuentran extremadamente vulnerables.
Varias referentes afganas expresaron su enorme temor frente al actuar del talibán. Aisha Khurram (22), representante de la juventud afgana ante la ONU sostuvo que la situación “es una pesadilla para todas las mujeres afganas que han estudiado, que piensan en un mañana mejor para ellas y las generaciones futuras".
Anteriormente, cuando el grupo talibán manejaba el gobierno de Afganistán, impusieron una visión ultraortodoxa de la ley islámica que impedía a las mujeres estudiar, reír en público con voz alta, trabajar y salir de sus hogares si no eran acompañadas por un miembro masculino de su familia. Además, las obligaron a llevar el burka (velo integral) en público. Asimismo, las flagelaciones y ejecuciones, incluso la lapidación por adulterio, eran prácticas habituales en las plazas y estadios de las ciudades.
En este sentido, la periodista afgana Shabnam Bayani afirmó que "las mujeres desaparecieron de las calles de Kabul por temor a la acción del talibán" y denunció que, desde las regiones más alejadas de la capital, llegan noticias de mujeres esclavizadas después de que sus parientes varones fueron asesinados por los talibanes. Bayani remarca que ya hay casos en donde las niñas y adolescentes, todas menores de edad, fueron obligadas a casarse con combatientes talibán. 7 Por su parte, el Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, expresó las inquietudes compartidas por gran parte de la comunidad internacional y agregó que le preocupan “los relatos sobre las violaciones de derechos contra las mujeres y niñas, que temen un regreso a los días más oscuros”.