Una vez más, el Gobierno de Acuerdo Nacional (GAN) de Libia se dirige hacia los miembros de la ONU con la esperanza de encontrar el apoyo político necesario para presionar al Ejército de Liberación Nacional (ELN) y ejercer la soberanía efectiva sobre todo el territorio. El pasado martes 28 el representante libio ante la ONU, Taher El Sonni, ha criticado fuertemente en una reunión cerrada del Consejo de Seguridad el enfoque selectivo del comité de sanciones de la ONU, alegando los escasos resultados para detener las violaciones al derecho internacional en Libia, y que algunos países se aprovechan de la situación para obtener ganancias políticas.
El representante libio también protestó por la intervención de Egipto y Emiratos Árabes Unidos en Libia en apoyo a Khalifa Haftar y a su agresión en Trípoli. A este planteo, sumó el reclamo de que, a pesar de los llamados del Consejo de Seguridad para tratar sólo con el GAN, muchos países se están relacionando públicamente con las instituciones paralelas del ELN, proporcionándoles dinero y armas a los rebeldes.
El Sonni tampoco hizo caso omiso respecto a Rusia, haciendo referencia a la intervención los 7 mercenarios del Grupo Wagner (ruso) y de su presencia en Sirte y Jufra, dos ciudades que se encuentran ubicadas junto instalaciones petroleras libias. Estas intervenciones fueron interpretadas por el GAN como una declaración de guerra a Libia, lo cual podría provocar una escalada mayor de la violencia.
Por último, el representante ante la ONU declaró: “Hace casi 70 años, las Naciones Unidas decidieron crear una Libia independiente. El Consejo de Seguridad tiene la responsabilidad especial de garantizar que Libia no se fracture en piezas débiles e inestables”.