El pasado miércoles el gobierno sirio rechazo las pretensiones del gobierno turco de establecer una “zona segura” en el norte del país. En este sentido, desde Damasco se esgrimió que la decisión constituye un acto de agresión con la que el gobierno de Recep Tayyeb Erdogan busca crear un foco explosivo dentro de Siria.
El régimen sirio condena una vez más las acciones turcas argumentando que estas benefician a Israel y Estados Unidos ya que el gobierno turco busca atentar contra la unidad territorial y el pueblo sirio nuevamente.
Por su parte el presidente turco declaró que las fuerzas turcas iniciaran una nueva incursión que buscará completar la “zona segura” de 30 kilómetros de profundidad destinada a combatir a los sitios que son “centros de ataques” que amenazan la seguridad de Turquía. En otras palabras, Ankara buscara incursionar sobre las áreas bajo el poder de las milicias kurdas a las cuales considera como terroristas, al mismo tiempo, busca lograr el reasentamiento de desplazados internos sirios. La operación será la cuarta de su tipo en el norte de Siria, las operaciones anteriores fueron las operaciones Euphrates Shield (2016), Olive Branch (2018) y Peace Spring (2019) en las que Turquía y sus aliados sirios tomaron territorio fronterizo previamente controlado por las Unidades de Protección Popular (YPG), grupo aliado al PKK.
Finalmente, desde la Cancillería siria se enfatizó que cualquier acción o actividad del gobierno turco en el territorio sirio es ilegal, así como también, sentenció “Siria se reserva su derecho a 8 tomar todas las medidas necesarias estipuladas en la Carta de la ONU y el Derecho Internacional para poner fin a las prácticas de agresión, ocupación y limpieza étnica perpetradas por el régimen turco”.
Palabras clave: Siria, Turquía, Zona segura