La relación entre Emmanuel Macron y Recep Tayyip Erdogan, presidentes de Francia y Turquía respectivamente, viene en un continuo deterioro desde finales del 2019. En ese entonces, Erdogan se refirió a la salud mental del presidente galo tras haber criticado la incursión militar turca al norte de Siria. Durante el verano del año en curso, la tensión geopolítica entre ambos creció aún más con motivo de la expansión de la influencia turca en el Mediterráneo, Medio Oriente y Norte de África. En junio tuvieron otra escalada con motivo de la guerra civil en Libia. En ese entonces, Francia acusaba a Turquía de violar el embargo de armas establecido por Naciones Unidas.
Hoy la tensión en la relación entre ambos países se traslada al ámbito comercial. Tras la tapa de la mítica revista satírica “Charlie Hebdo”, en la cual nuevamente se insulta al profeta Mahoma y al presidente turco, Ankara acusa a París de xenofobia e islamofobia y advierte que tomará todas las medidas legales y diplomáticas necesaria en contra del medio de comunicación francés.
Una de las medidas impulsadas por Ankara en esta disputa fue pedir a la comunidad musulmana, y a los turcos en particular, que realizaran un boicot comercial a los productos franceses. En 6 respuesta, la Unión Europea se solidarizó con Francia luego de los comentarios difamatorios realizados por Erdogan en contra de Macron. Más allá de la condena pública a dichos comentarios, por el momento no se han establecido ningún tipo de sanciones a Turquía.