En un contexto de creciente interés europeo por reforzar la cooperación con el norte de África, Marruecos emerge como un socio estratégico para Bruselas. El país no solo figura en la lista de “países de origen seguros” propuesta por la Comisión Europea para facilitar la devolución de migrantes irregulares, sino que además participa activamente en las negociaciones que buscan afianzar acuerdos como los ya alcanzados con Túnez, Egipto y Jordania.
El ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, asistió recientemente a la V Reunión Ministerial de la UE con Países Vecinos del Sur, donde remarcó la importancia de estrechar vínculos en el marco del futuro Pacto del Mediterráneo. Este será presentado en ocasión del 30 aniversario de la Declaración de Barcelona, y apunta a convertir a la región mediterránea en un polo económico y geoestratégico.
Durante su visita a Bruselas, Bourita mantuvo encuentros con la comisaria europea Dubravka Suica y con la Alta Representante Kaja Kallas, con quienes abordó temas clave como defensa, cooperación económica y gestión de fronteras. También se reunió con los cancilleres de Egipto, Jordania y España. Con este último, José Manuel Albares, conversó sobre la Operación Paso del Estrecho y las aduanas de Ceuta y Melilla, destacando la necesidad de compatibilizar el control de mercancías con el flujo migratorio estacional.
Bruselas busca incluir a Marruecos en su política de vecindad con una agenda que abarque migración, digitalización, energía y educación. En este escenario, Rabat se perfila como un aliado central para la estabilización y el desarrollo regional.
Palabras clave: Marruecos - Unión Europea – migración