En un viaje relámpago, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, voló a Arabia Saudita para reunirse con el príncipe heredero, Mohammed bin Salman. A pesar del carácter extraoficial del encuentro, las diversas fuentes han confirmado que ambos líderes se han reunido en la ciudad de Neom.
Las conversaciones no resultaron en un acuerdo de normalización de relaciones, pero si demuestra la agenda común de ambos países y que el enemigo regional ya no es el Estado judío sino Irán. Este encuentro se da un contexto marcado por el acercamiento de los países del golfo con Israel y en el cual Bahréin y Emiratos Árabes Unidos han establecido relaciones diplomáticas.
A su vez, esta agenda común es un mensaje claro para el presidente electo de EE.UU., Joe Biden. Por un lado, como dijimos, marca el interés de los sauditas en seguir avanzando en su relación con Israel. Por otro lado, y principalmente, mostrarle a Biden que, si quiere volver a una línea más blanda con respecto a Irán, tanto el Estado judío como Arabia Saudita van a seguir de cerca cualquier amenaza persa. 3 El Secretario de Estado elegido por Biden, Anthony Blinken, como así también su consejero de Seguridad Nacional, Jake Sulliva, han manifestado que fue un error estratégico salir del acuerdo con Irán sin una contrapropuesta. En mas, Sulliva fue uno de los negociadores del acuerdo en el año 2015. Por su parte, Blinken manifestó que la falta de acuerdo deja a “Israel en la línea de fuego”.
A modo de cierre, este viaje profundiza aún más la crisis interna dentro del gobierno israelí. No por el hecho de que haya un acercamiento con Arabia Saudita, sino que no se le informó a ninguno de sus aliados de la coalición sobre el viaje. Las desavenencias son constantes y podrían terminar en un llamado a elecciones anticipadas.