Sin haber sido anunciado previamente, Khalifa Haftar, líder militar y principal figura del Este libio, realizó a principios de mayo una visita de tres días a Italia, durante la cual se reunió con altos funcionarios italianos, entre ellos la Presidenta del Consejo de ministros Giorgia Meloni y el ministro de Asuntos Exteriores Antonio Tajani.
Entre otros temas, la cuestión migratoria se destacó como elemento central de la agenda en la reunión. Según información del ministerio del Interior italiano, el número de migrantes en Italia llegó a 42.405 en los cuatro primeros meses del 2023, lo cual representa un considerable aumento comparado con el año anterior.
Ante el estallido del conflicto armado en Sudán, las autoridades italianas se mantienen en alerta por el alto número de posibles desplazados y refugiados, que, según informan agencias de la ONU, podrían superar la cifra de 860.000. El agravamiento de la situación humanitaria profundiza la crisis libia, sumida en la inestabilidad política y la división institucional.
Si bien Italia reconoce oficialmente al Gobierno de Unidad Nacional de Trípoli como el gobierno legítimo de Libia, mantiene una postura ambigua respecto a Haftar, quien en 2019 emprendió una campaña militar para capturar la capital libia. Ubicado en la ciudad de Benghazi, posee el control de uno de los principales puntos de salida del país de los cientos de migrantes que buscan cruzar el
6 mar Mediterráneo y llegar a las costas italianas.
La Unión Europea (UE) mantiene desde 2016 un polémico acuerdo con la Guardia Costera Libia, por medio del cual, le brinda apoyo y financiamiento en función de interceptar migrantes en alta mar y retornarlos a la costa libia, donde son alojados en campos de refugiados. Por este motivo, se han realizado numerosas denuncias de violaciones a los derechos humanos por parte de organizaciones humanitarias e informes en el seno de la ONU.
Palabras clave: Libia, Italia, Haftar, migrantes