Ayman al Zawahiri se encontraba en territorio afgano cuando el domingo 31 de julio Estados Unidos llevó adelante un ataque aéreo sobre Kabul, capital de Afganistán, cuyo resultado fue la muerte del líder de Al Qaeda. "Se ha hecho justicia y este líder terrorista ya no está", anunció el presidente Joe Biden desde la Casa Blanca luego de hacer oficial la noticia.
Al Zawahiri se encontraba al mando de la organización desde 2011 cuando Osama Bin Laden, el ex líder de Al Qaeda y autor intelectual de colosales atentados en el mundo occidental, fue eliminado también por una operación llevada a cabo por Estados Unidos en Pakistán. Ambos fueron los supervisores de los atentados del 11-S en el World Trade Center en Nueva York, por lo que al Zawahiri también se encontraba entre los terroristas más buscados por Washington.
El ataque comandado por Estados Unidos consistió en la aviación de un drone misilístico sobre la capital afgana, que tras localizar a su blanco disparó dos misiles en la casa donde se encontraban el emir y su familia. Un trabajo de inteligencia durante un largo período de tiempo permitió el estudio de su forma de vida y sus movimientos a través del cual “Identificamos a Zawahiri varias veces y por largos periodos en su balcón, donde finalmente fue abatido”, explicó un alto funcionario estadounidense.
A partir de este acontecimiento cabe preguntarnos qué deparará el futuro a Al Qaeda, ya que es
3 sabido que tras la muerte de Bin Laden y la asunción de al Zawahiri, el funcionamiento de la organización no ha sido el mismo tanto en términos de efectividad como de adhesión a la causa. A su vez, también debemos pensar como la Afganistán del Talibán puede ser efectivamente un territorio fértil para la actividad terrorista y de protección de esta, ya que da asilo a grandes líderes y permite que células como las de Estado Islámico en Afganistán sean las que reportan mayor actividad.
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