El creciente número de muertes civiles y la perspectiva de hambruna en Gaza, sumado al asesinato del jefe de Hamás, Ismail Haniyeh, fueron algunos de los factores que hicieron que el conflicto escalara. Las negociaciones sobre un acuerdo de alto el fuego y liberación de rehenes en Gaza, presentadas por funcionarios estadounidenses como una apuesta de “etapa final” para poner fin al conflicto, se reanudaron. Fue Qatar el país que, a pesar de su pequeño tamaño, históricamente desempeñó un papel crucial en la negociación con terceros Estados con los que Estados Unidos (EEUU) no puede tratar directamente.
Los puntos claves en las conversaciones en curso mediadas por EEUU, Egipto y Qatar incluyen la presencia israelí en el llamado Corredor Filadelfia. Una ronda de conversaciones de alto nivel terminó el domingo 11 de agosto sin un acuerdo final, pero las conversaciones continuaron a niveles más bajos el lunes, en un esfuerzo por salvar las brechas restantes.
Una delegación israelí se presentó el pasado 28 de agosto en Doha para continuar las conversaciones con funcionarios de EEUU, Qatar y Egipto sobre un acuerdo de alto el fuego en Gaza y la liberación de rehenes. La delegación incluyó miembros del ejército, el Mossad y el Shin Bet.
Este encuentro cobró vital importancia, representando una continuación en los esfuerzos diplomáticos para lograr un cese al fuego, luego de que las conversaciones en El Cairo concluyeran sin que ni Israel ni Hamás aceptaran varios compromisos presentados por los mediadores.
Qatar, que acoge a la cúpula política de Hamás desde 2012 con el beneplácito de EEUU, se encuentra en una posición privilegiada para negociar. Si bien mantiene fuertes relaciones con EEUU, también tiene una estrecha relación con Hamás. Esto lo lleva a “caminar por la cuerda floja” para poder salir airoso de las negociaciones y asimismo mantenerse en el pragmatismo que siempre caracterizó su política exterior.