IREMAI· GEMO
REPORTE
FRAME 01/14 · 22 de noviembre de 2023

No dejar en el olvido al pueblo sirio

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Fotografía · IREMAI Derechos reservados
22 de noviembre de 2023 5 min Medio Oriente 928 palabras
REPORTE · OBSERVATORIO

Durante todo el 2023, la República Árabe Siria se vio expuesta a nuevos acontecimientos y desafíos que marcaron una agenda que se distancia un poco del conflicto interno; el cual, si bien tiene más

de doce años de duración sigue sin cerrarse por completo.

En lo que respecta el frente militar, si bien el año 2023 se desarrolló sin embates a gran escala en la República Árabe Siria, aún persisten algunos focos rebeldes activos al interior del territorio;

principalmente en la provincia de Idlib.

En ese sentido, la situación que atraviesa el Estado árabe es de un relativo estancamiento de los combates entre el gobierno y los rebeldes concentrándose estos últimos en limitadas zonas del norte del país. No obstante, este aparente punto muerto no se traduce en un cese al fuego, sino

que el riesgo de una escalada en los combates continúa latente.

Asimismo, otro frente que continúa abierto y es necesario considerar, es la disputa que está librando el presidente turco Recep Tayyip Erdogan contra Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG) en el territorio sirio. En este contexto, en el mes de noviembre Turquía lanzó la operación Garra- Espada, atacando objetivos de militantes kurdos en el norte de Irak y Siria, luego de atribuirle la responsabilidad del atentado sufrido en Estambul a los miembros del Partido de los Trabajadores

del Kurdistán (PKK).

Por otra parte, en lo que refiere al plano político diplomático, durante el corriente año el régimen de Bashar al-Asad logró superar el boicot que le fue impuesto por 12 años por los países de la región. Dichos Estados, en 2011, en el marco de la Liga Árabe, habían decidido suspender a Damasco de la misma luego de la brutal represión que el régimen impartió contra los manifestantes que dieron inicio a las protestas pacíficas en el marco de la primavera árabe en el país. No obstante, la tendencia de aislar al régimen comenzó a revertirse en los últimos meses cuando comenzó a producirse un

acercamiento por parte de los países de la región.

Así fue como, en mayo, luego de una reunión extraordinaria en la sede central ubicada en El Cairo, los gobiernos árabes aprobaron el regreso de Siria a la Liga Árabe luego de 12 años de suspensión. La decisión fue adoptada luego de una reunión de diplomáticos en Jordania destinada a abordar un

protocolo para establecer el regreso de Siria a la comunidad árabe. Sin embargo, a pesar del gran avance que esto implica para el gobierno sirio, aún no existe un consenso sobre la normalización de las relaciones con Damasco, de hecho, varios gobiernos se abstuvieron a la medida, como lo fue el

gobierno de Qatar.

El términos humanitarios, es importante mencionar que, al inicio del corriente año, Siria se vio afectada por terremotos que dejaron unos 18 millones de damnificados en el sur de Turquía y el noroeste de Siria; al tiempo que se han perdido decenas de miles de vidas y millones y millones de personas han perdido sus hogares, sus medios de subsistencia y sus bienes. Este episodio, sumado a la gran devastación y pobres condiciones de vida del pueblo sirio tras años de conflicto, solo puede

clasificarse como una catástrofe humanitaria.

Habiendo nombrado todos estos frentes, no podemos dejar de destacar la relación de Siria en el conflicto Palestino-Israelí. Así, durante el 2022 uno de los mayores preocupaciones era que el conflicto sirio caiga en el olvido por parte de la comunidad internacional producto de la aparición de la guerra entre Ucrania y Rusia que llevaba el foco de la atención hacia el continente Europeo. Empero, para fines del 2023 este temor se vio en cierta manera disipado ya que en octubre de este año el brutal ataque librado por Hamas a Israel llevó a que las luces de alarma se encendieran

nuevamente en Medio Oriente.

En este marco, la República Árabe Siria puede cumplir un rol relevante en los enfrentamientos entre palestinos e israelíes; ya que debe tenerse en cuenta que existe en el territorio sirio presencia de tropas iraníes y combatientes del grupo libanes, Hezbollah. En ese sentido, Israel teme una posible entrada de dicha organización libanesa y por consecuencia de su patrocinador regional -la República Islámica de Irán- en la contienda a favor de las facciones palestinas; lo cual se traduciría en una conflagración de mayor escala en el propio territorio judío, que incluso podría extenderse a la propia Siria. Dicha preocupación se tradujo en la acentuación de la política israelí frente al conflicto sirio, la intensificación de los ataques a los aeropuertos y bases aéreas sirias para interrumpir el suministro de entrega de armas por parte de Irán a Hezbollah quienes son vistos como una amenaza

directa a la seguridad de Israel.

En conclusión, durante este año la República Árabe Siria vivió un terremoto que dejó resultados catastróficos, volvió a la Liga Árabe después de 12 años de suspensión y sigue con frentes militares

abiertos que claramente dan el indicio que el conflicto interno está lejos de resolverse. Frente a todo esto, la población sigue siendo la más perjudicada y frente al renacer de un nuevo conflicto en la región como lo es el conflicto palestino-israelí, el pueblo sirio también corre el riesgo de ser olvidado por la comunidad internacional incluso cuando más ayuda necesita para su reconstrucción. Todo esto, sin mencionar que el conflicto entre Hamas e Israel podría tener grandes consecuencias en Siria si el mismo se amplía a su territorio, lo cual solo traería consecuencias trágicas para un país

extremadamente golpeado tras años de guerra.

Fuentes

news.un.org infobae.com

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