Este último miércoles de septiembre, según informaron medio del gobierno de la República Islámica de Irán, la Guardia Revolucionaria puso en órbita el Noor-3, un nuevo satélite militar de imágenes. Este nuevo satélite se encuentra orbitando a unos 450 km de la superficie de la tierra, y fue lanzado gracias a “Qased”, el “mensajero”, un vehículo de lanzamiento espacial orbital también construido por Irán. El primer Noor se lanzó en abril de 2020, siendo el primer satélite puesto en órbita luego de muchos intentos fallidos, también gracias al Qased.
Tales avances militares ponen en alerta a occidente por distintas razones. Una de ellas, según advierten desde los Estados Unidos, es que la misma tecnología balística de largo alcance que se utiliza para poner a estos satélites en órbita permitirían a Irán lanzar armas de mayor alcance, existiendo la posibilidad entre ellas de que sean ojivas nucleares.
En agosto de 2022 un satélite iraní construido por Rusia fue lanzado desde una base en Kazajstán, y se estima que el mismo puede tomar imágenes de alta resolución. Esta es otra de las razones que ponen en alerta a occidente: este caso no solo mostró las nuevas posibilidades que se abren gracias al avance tecnológico, sino que plasmó la cooperación estratégica entre ambos países.
Si bien desde Teherán niegan que estos satélites sean una forma de tapar el desarrollo de misiles balísticos, y afirma que nunca ha buscado el desarrollo de armas nucleares, el temor desde occidente existe. En 2019 los Estados Unidos impusieron sanciones a la agencia espacial civil de Irán y a otras dos organizaciones de investigación más, mientras que el pasado 19 de septiembre la administración Biden sancionó a distintas personas y entidades no solo en Irán, sino en Rusia, China y Turquía debido al desarrollo de aviones y drones militares de Teherán.
Palabras clave: Irán – misiles – satélite