IREMAI· GEMO
REPORTE
FRAME 01/14 · 12 de octubre de 2024

nú Monarquías del Golfo: Navegando las turbulentas aguas de la región

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Fotografía · IREMAI Derechos reservados
12 de octubre de 2024 4 min Medio Oriente 812 palabras
REPORTE · OBSERVATORIO

Desde el 7 de octubre de 2023, el eje de la atención de Medio Oriente se ha trasladado nuevamente al conflicto entre Hamás e Israel, y recientemente con Hezbollah. Debido al vínculo de estos grupos con Irán, Teherán también ha sido puesto en el foco de la política regional. Frente a ello, las monarquías de la Península Arábiga parecen haber quedado relegadas. Esto contrasta con lo sucedido desde la Primavera Árabe de 2011, cuando Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Qatar ocuparon un lugar protagónico, implementando una política regional sumamente activa, involucrándose en los principales conflictos regionales e, incluso, en las disputas internas del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), que culminaron con el bloqueo a Doha.

No obstante, esta postura más pragmática y cautelosa no está aislada de las dinámicas que venía experimentando la región, las cuales involucran directamente a las monarquías árabes. Sin dudas, en esta nueva política regional, enmarcada en el avance del establecimiento de relaciones diplomáticas con Israel, los países del CCG jugaron un rol protagónico. Desde hace años se sabía que existían importantes vinculaciones entre estos países, basadas en una serie de intereses comunes: todos tienen estrechos vínculos con Estados Unidos; existen enemigos compartidos, como la República Islámica de Irán y sus aliados proxies del ‘eje de la resistencia’ - Hezbollah en Líbano, Hamás en Palestina y los hutíes en Yemen, entre otros-; y comparten el deseo de estabilidad, frente a la convulsión creada post Primavera Árabe y el ascenso de grupos islamistas.

Frente a esto, en 2020 se dio un importante paso con los Acuerdos de Abraham, en los que EAU, Bahrein, Marruecos y Sudán acordaron el reconocimiento de Israel, lo que además ampliaba la cooperación hacia diversas áreas sensibles, como tecnología y ciberseguridad. Muchas de estas monarquías estaban deseosas de utilizar la tecnología israelí para controlar a su propia población y evitar nuevos levantamientos. En este esquema, la región parecía avanzar hacia uno de los pasos fundamentales para Israel: el acuerdo de paz con Arabia Saudita. Esto no era fácil, ya que Riad siempre había puesto como condición para el acuerdo la creación de un Estado palestino. No obstante, días antes del ataque de Hamás, ambos países habían hecho público el avance de las mismas negociaciones.

Sin embargo, el 7 de octubre significó un freno en esta tendencia. La dura respuesta militar israelí sobre Gaza volvió a despertar un sentimiento anti-israelí en muchos países árabes y dificultó el avance de las negociaciones. Sin dudas, uno de los principales efectos que logró el ataque de Hamas, fue devolver al centro de la escena el conflicto palestino-israelí y poner un freno a las negociaciones con los países árabes.

Desde entonces, los países del Golfo han priorizado el pragmatismo y han evitado cuidadosamente involucrarse en nuevos conflictos. En su mayoría, las monarquías árabes han actuado con neutralidad, temiendo que ante una posible mayor regionalización del conflicto, queden envueltos en una gran guerra que no buscaron.

Frente al aumento de la violencia, el príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salman, adoptó una retórica más fuerte ante la “intransigencia israelí” y volvió a señalar como condición necesaria la creación del Estado palestino. Más allá de declaraciones, no ha habido respuestas duras de los países del CCG frente al conflicto. Aún más, cuando Irán organizó el lanzamiento de misiles hacia Israel en respuesta al bombardeo de la embajada iraní en Damasco, las monarquías árabes ofrecieron su inteligencia para ayudar a Israel a defenderse de los mismos.

En las antípodas de la postura saudí se encuentra el posicionamiento del vecino Qatar. Este emirato desempeñó el rol de mediador a lo largo del conflicto, sin embargo, su fluida relación con Hamás y la Hermandad Musulmana ha generado recelos en sus vecinos del CCG. Más allá de un breve alto al fuego, no se lograron avances significativos, debido en gran medida a la falta de flexibilidad por parte de Israel, lo que demuestra un fracaso de la diplomacia. No obstante, si consideramos que gracias a esta mediación aún existe comunicación entre las partes, podríamos considerarla un éxito.

Recientemente, los ataques llevados a cabo por Israel en el Líbano fueron duramente condenados por los países del CCG. Más precisamente, el Consejo Ministerial condenó la escalada en los territorios libaneses y palestinos, advirtiendo que constituyen una amenaza a la paz y la seguridad internacionales. Asimismo, afirmó el apoyo del CCG al hermano pueblo libanés, con todos sus componentes.

La situación actual en Medio Oriente revela la complejidad de alcanzar la paz en una región llena de tensiones. Las monarquías árabes se enfrentan al desafío de no perder el equilibrio mientras caminan por la cuerda floja, intentando mantener su histórico apoyo al reclamo palestino sin descuidar los múltiples vínculos generados con Israel, buscando estabilidad a través del diálogo y evitando una nueva escalada.

Palabras clave: CCG – Israel – Palestina

Fuentes

hispantv.com dw.com bbc.com infobae.com infobae.com infobae.com

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