La ejecución del clérigo chiíta Nimr Baqr al-Nimr por parte de Arabia Saudita el 2 de enero del presente año, provocó el inicio de una escalada diplomática entre dicho país e Irán, empeorando drásticamente las relaciones entre las dos potencias regionales rivales. Las reacciones a esta decisión se hicieron sentir en toda la comunicada chiíta de países árabes, pero el hecho más violento se produjo Teherán, cuando manifestantes atacaron la embajada de Arabia Saudita. A pesar del distanciamiento que intentó tomar el gobierno de Hassan Rouhani de estos actos, el reino saudí anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Irán, decisión que imitaron los gobiernos de Bahrein, Sudán, Yibuti y Somalia. Por su parte, los Emiratos Árabes Unidos rebajaron sus vínculos a nivel de encargado de negocios.
En respuesta, Irán prohibió las importaciones provenientes de Arabia Saudita y elevó un veto para las personas que deseen realizar la peregrinación a la Meca. Si bien el comercio bilateral no es lo suficientemente significativo como para perjudicar las economías, las
represalias económicas se suman a los enfrentamientos políticos de los días previos y a la histórica rivalidad entre ambos países, evidenciada en los últimos meses en los conflictos regionales, como las guerras en Siria, Yemen e Irak, en los que se han encontrado en bandos opuestos.
http://internacional.elpais.com/internacional/2016/01/04/actualidad/1451890122_060154.html
http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2016/02/iran-saudi-commercial-ties-cut-trade-impact.html
Verónica Deutsch
Observatorio Región MENA
12 de Febrero 2016