El 1 de agosto por la noche, Trump anunció sanciones a dos ministros de alto rango del gobierno de Erdogan, el de Justicia Abdulhamit Gul y el del Interior Suleyman Solu. El motivo de estas es la prolongación del encarcelamiento del pastor evangélico Andrew Brunson, quien ya lleva 21 meses de prisión. Washington considera que los ministros turcos cumplieron una función importante en su encarcelamiento y como parte de las sanciones, se congelará cualquier propiedad o activo que tengan en EE UU y no podrán hacer negocios con sus ciudadanos.
Radicado hace más de 20 años en Turquía, Brunson es acusado de complicidad con el movimiento golpista de Gülen y de tener vínculos con los guerrilleros kurdos del PKK. El propio Trump y su vice, Mike Pence, consideran que los cargos son infundados y que se trata de un nuevo caso de persecución religiosa.
Erdogan, por su parte, anunció la aplicación de medidas similares a los ministros estadounidenses y califico la actitud como “irrespetuosa”. Además, sigue reclamando la extradición de clérigo musulmán Gülen, residente en Pensilvania y acusado de planear el golpe de 2016.
La disputa entre los aliados de la OTAN ha tenido un efecto económico creciente en Turquía. Las preocupaciones cada vez más profundas de los inversores han enviado a la lira a mínimos históricos y han golpeado a las acciones locales, así como al perfil de riesgo de deuda de Turquía.
En este marco, el viernes pasado, se reunieron en Singapur el secretario de estado Mike Pompeo con su par turco Mevlut Cavusoglu. Allí afirmaron la intención mutua de seguir el diálogo y llegar a una solución, negando que la alianza en la OTAN se vea afectada por esto. Al finalizar la reunión, Pompeo fue optimista, afirmando que la situación de los ciudadanos norteamericanos se solucionaría en “cuestión de días”.
https://www.aljazeera.com/news/2018/08/turkey-resolve-detainee-spat-matter-days- pompeo-180804060905905.html
https://elpais.com/internacional/2018/08/02/estados_unidos/1533234673_990491.html
JOEL FOYTH
10 agosto de 2018