El miércoles 12 de junio, la Oficina de Operaciones de Comercio Marítimo de la Armada Real del Reino Unido informó que un barco comercial griego fue atacado a poco más de 120 kilómetros del puerto de Hodeida en el Mar Rojo, al oeste de Yemen. Si bien no se reportaron pérdidas de vidas humanas, el barco recibió importantes daños e inundaciones en la sala de máquinas.
Por su parte, los rebeldes hutíes del norte de Yemen asumieron la autoría del ataque cuando su portavoz militar afirmó que el barco fue atacado "utilizando un barco de superficie no tripulado, varios drones y misiles balísticos" y añadió que estaba "gravemente dañado, vulnerable a hundirse". Según reportó el vocero, el buque fue atacado por violar la decisión de prohibir la entrada de barcos comerciales a los puertos de la “Palestina ocupada”, refiriéndose a Israel.
Desde que estalló el conflicto en Gaza, este grupo vinculado a Irán ha manifestado sin reparos su apoyo a la causa palestina, realizando toda una serie de ataques en el mar Rojo dirigidos a buques con destino a Israel. En paralelo, el mismo miércoles los hutíes anunciaron que también llevaron a cabo dos operaciones militares conjuntas con la Resistencia Islámica en Irak – otro grupo acusado de estar vinculado a Teherán –, dirigidas a sitios en las ciudades israelíes de Ashdod y Haifa.
Por su parte, Estados Unidos ha llevado adelante una intensa campaña de ataques aéreos contra los hutíes con su portaaviones Dwight Eisenhower. El objetivo ha sido proteger las rutas comerciales del Mar Rojo y el Golfo de Adén, por donde circula entre un 10% y un 20% del comercio mundial. No obstante, ante la recurrente inestabilidad, muchas empresas navieras han desviado su recorrido hacia el sur de África, lo que ha generado enormes problemas para el comercio mundial.
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