El pasado sábado 10 de noviembre ciudadanos sirios fueron víctima, nuevamente, de ataques orquestados por la Coalición Internacional liderada por los Estados Unidos. Según ha informado el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), más de 30 civiles murieron tras varios ataques en la ciudad de Hayin, uno de los principales bastiones de los yihadistas en la provincia siria de Deir al Zur.
Los ataques aéreos transcurrieron durante todo el fin de semana, en conjunto con los preparativos para el lanzamiento de una ofensiva terrestre en manos de las Fuerzas Democráticas de Siria (FSD) que todavía no se ha iniciado. Esta organización, apoyada por Washington, está a la espera de la gran y última batalla cuyo objetivo es poner fin a la presencia de ISIS en el área.
Tras los ataques, el gobierno de Bashar al-Assad exigió a Naciones Unidas tomar medidas rápidas y serias para detener la masacre de civiles por la Coalición. Asimismo, hizo hincapié en que los crímenes cometidos por la alianza ponen de manifiesto el colapso total del sistema de valores y principios morales que estas naciones acordaron respetar.
Desde el 2014, la Coalición Internacional lleva adelante diferentes operaciones militares en el país árabe. Si bien sus ataques, según la alianza, van dirigidos a los yihadistas, hasta septiembre del 2018 contaron más de 1.100 víctimas civiles, entre ellos mujeres y niños. Este número, dado por la Coalición y puesto en duda por otras organizaciones, demuestra los daños colaterales que provoca la guerra en Siria. La destrucción de ciudades, los refugiados y desplazados, la muerte de inocentes, son el resultado de la imposibilidad, por parte del gobierno y la oposición siria, junto con la propia comunidad internacional, de llegar a un acuerdo y una salida política del conflicto.
https://elpais.com/internacional/2018/11/10/actualidad/1541838254_937171.html
https://www.sana.sy/es/?p=93688