Todos los debates y discusiones que atraviesan hoy a Israel se relacionan con las elecciones que se desarrollaran en el mes de septiembre. Luego del fracaso de 21° Knesset (Parlamento israelí), los partidos se preparan para un nuevo enfrentamiento electoral. Los temas se relacionan con la relación de Estado y religión, la seguridad en relación a Hamas e Irán y sobre la continuidad de la figura de Netanyahu. Esta última cuestión ha tenido un hecho de suma relevancia durante la última semana.
Todos los partidos saben que la elección esta tan pareja que cualquier voto cuenta. Además, comprenden que en este escenario un nuevo proceso electoral sería imposible y una gran muestra de fragilidad hacia el exterior. A raíz de esto, la posibilidad de un gobierno de unidad nacional es una realidad plausible. En este contexto, el partido recientemente creado, Azul y Blanco, descartó un gobierno de alternancia que incluya a Netanyahu.
El primer ministro, Benjamin Netnyahu, no pretende renunciar, más allá de los casos de corrupción que pesan sobre él. Sumado a esto, su ex jefe de coalición, David Bitán, llamó a firmar una declaración de fidelidad. De este modo queda una sola posibilidad, Netanyahu con sus socios tradicionales ultranacionalistas y los religiosos ortodoxos. 3 La pregunta que surge es ¿se sacrificará el Likud si Benjamin Netanyahu no logra formar gobierno con sus aliados tradicionales? Probablemente, el partido gobernante preferirá el poder por sobre la persona. Ello ocurrirá si sigue necesitando a un ex aliado del partido como es el nacionalista secular, Avigdor Liberman. El sueño de este ultimó sería una coalición laica, liberal y de unión nacional, Likud (sin Netnyahu) -Azul y Blanco (Gantz – Lapid) e Israel Beiteinu (Liberman).
http://www.aurora-israel.co.il/los-candidatos-del-likud-firman-una-declaracion- prometiendo-no-reemplazar-a-netanyahu
https://www.timesofisrael.com/likud-seeks-agreement-between-parties-not-to-try-to- disqualify-candidates/