IREMAI· GEMO
REPORTE
FRAME 01/14 · 29 de mayo de 2026

Observatorio IREMAI - Edici?n especial Nakba

Edici?n especial del Observatorio IREMAI sobre la Nakba y la cuesti?n palestina.

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Fotografía · IREMAI Derechos reservados
29 de mayo de 2026 8 min Medio Oriente 1.617 palabras
REPORTE · OBSERVATORIO

OBSERVATORIO

MEDIO ORIENTE Y NORTE DE ÁFRICA

COORDINADOR ACADÉMICO

DR. RUBÉN PAREDES RODRÍGUEZ

COORDINACIÓN DEL OBSERVATORIO

CAMILA CRESTA MARÍA SABINA ROSSI

COMITÉ EDITORIAL AGOSTINA CASTRO ELIANA DI PAOLO

LIC. FACUNDO FERNÁNDEZ CODÓN AGOSTINA LOSADA

SARA MATELICA CLEMENTE OLMEDO LIC. ERIC QUINTEROS LUCILA SAPP

VALENTINA TORTORELLA

En este número:

A 78 años de la Nakba: desplazamiento y memoria

Cada 15 de mayo –fecha elegida por el pueblo palestino y decretada por Yasser Arafat en 1998– se conmemora la Nakba, que refiere al éxodo masivo de la población palestina tras el estallido de la primera guerra árabe-israelí en 1948 y la declaración de independencia de Israel el día previo. Haciéndole honor a su significado en árabe –catástrofe–, la Nakba constituyó un verdadero desastre, ya que implicó el desplazamiento y expulsión de más de 700.000 palestinos de sus tierras –que, por ese entonces, daban cuenta de más de la mitad de la población palestina de la época–, así como la destrucción y despoblación de centenares de localidades. La pérdida de viviendas, tierras y medios de subsistencia provocó una crisis humanitaria de gran magnitud, cuyas repercusiones continúan afectando a generaciones de palestinos en la actualidad. Justamente, lejos de constituir un hecho del pasado, la Nakba representa el punto de inicio de un proceso prolongado de desplazamiento forzado. En la actualidad, cerca de seis millones de refugiados palestinos registrados por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) continúan viviendo en contextos marcados por la incertidumbre, las restricciones de derechos y la dependencia de asistencia humanitaria.

A pesar de que existen expresiones negacionistas que afirman que la Nakba fue un desplazamiento voluntario del pueblo palestino a pedido de los gobiernos árabes, cierto es que los archivos históricos y diversos historiadores reconocidos –incluso historiadores israelíes– afirman que se trató de una masacre, consecuencia de las campañas de terror dirigidas contra los palestinos. De hecho, es gracias a estos archivos que ahora se sabe que la Nakba inició el día después de que se adoptó la Resolución 181 de Naciones Unidas –28 de noviembre de 1947–. La misma estipuló la partición del territorio en dos Estados. Incluso si en ese entonces Palestina se encontraba bajo mandato británico, el pueblo contaba con una historia, una cultura, instituciones sociales y una conciencia colectiva propia.

En este sentido, diversos analistas señalan que la inexistencia de un Estado palestino independiente previo a 1948 no implicaría la ausencia de una población con vínculos históricos, culturales y sociales compartidos. Más allá de la configuración jurídico-estatal del territorio en aquel período, existía entre la población árabe palestina un sentido de pertenencia colectiva e identidad nacional que fue consolidándose a lo largo del tiempo, contribuyendo al desarrollo de una conciencia nacional palestina.

Israel y la Nakba

A pesar de que existe una extensa evidencia historiográfica respecto de la Nakba, y con hechos o procesos que ponen en disputa la memoria, hay quienes niegan la existencia de la misma. En este marco, hay quienes sostienen que el origen de la Nakba, en tanto término etimológico, fue en un primer momento utilizado para duelar el fracaso del mundo árabe en destruir a Israel. Otros van aún más atrás en el tiempo, afirmando que el término Nakba era un concepto vacío en el discurso árabe-palestino y que su primera mención registrada -en el libro The Arab Awakening (1938) de George Antonius- no tenía que ver con el conflicto árabe-israelí –que aún no había sucedido–, sino más bien con la creación del Medio Oriente moderno en la posguerra de la Segunda Guerra Mundial (SGM). A su vez, destacan la ausencia del término en

lo se conoció como el documento fundacional de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), el Pacto Nacional Palestino, originalmente publicado en 1964 y posteriormente revisado en 1968.

Según un paper publicado en 2019 por The Begin-Sadat Center for Strategic Studies de la Universidad de Bar-Ilan, el término Nakba recién se popularizó a finales de los ‘80, a raíz del trabajo de una “nueva generación” de historiadores israelíes que asignaron el término al movimiento nacional palestino. La aversión a la Nakba por parte de los israelíes aumentó tras hacerse pública, en 2007, la llamada del entonces secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, al presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, para expresar su empatía con el pueblo palestino en honor al Día de la Nakba.

En 2011, Israel aprobó la enmienda 40 –también conocida como la Ley Nakba– que modifica la Ley de Principios de Presupuesto de 1985 y que estipula la reducción de financiamiento y/o apoyo a cualquier entidad u organización que reciba financiamiento del Estado si lleva adelante una serie de actividades que se enmarcan en el racismo, la violencia, el terrorismo o el rechazo a la existencia del Estado de Israel. Esa misma enmienda incluyó la conmemoración del día de la Independencia o el día del establecimiento del Estado de Israel como un día de luto, lo que, desde la óptica de los partidos árabes, fue interpretado como la privación de libertad de expresión; en tanto no permite celebrar la Nakba.

Desde la óptica de un sector de la población israelí, la Nakba no es un hecho, sino más bien una narrativa propagandística en contra de Israel. Para este sector, el desplazamiento de los árabes palestinos fue un resultado directo de la fallida guerra lanzada por los Estados árabes contra Israel en 1947 y 1948. En todo caso, la expulsión de la población judía por parte de éstos sí fue un acto de limpieza étnica.

Las expresiones negacionistas más extremas sobre la Nakba también tienen eco en lo más alto de la política israelí. Por ejemplo, en 2021, Bezalel Smotrich, presidente del Partido Religioso Sionista y miembro del Knesset –el órgano legislativo israelí–, atacó a sus colegas palestinos sosteniendo que ellos “están aquí por error, fue un error que Ben-Gurion no terminó el trabajo y no los echó en 1948”.

La Nakba hoy

Si bien en los últimos años Gaza ha ocupado las portadas de los grandes medios de comunicación y las pantallas de gran parte del mundo, la expansión de los asentamientos y ocupación israelíes en Cisjordania y Jerusalén del Este es cada vez mayor. Abu Holi, al frente del Departamento de Asuntos de Refugiados de la OLP, afirma que los palestinos están transitando una Nakba con herramientas renovadas. En este sentido, el miembro de la OLP sostiene que no se tratan de eventos separados, sino de una “extensión directa de un proyecto que tiene por objeto el desplazamiento de los palestinos”.

Tras los ataques del 7 de octubre de 2023 (7-O), hubo un recrudecimiento y escalamiento de las operaciones militares israelíes en ambas zonas, incluyendo arrestos, redadas, tiroteos y excesivo uso de la fuerza; al tiempo que también aumentaron los ataques por parte de colonos israelíes hacia palestinos y sus propiedades.

En el escenario internacional, la consigna “All Eyes on Palestine” adquirió una notable visibilidad como expresión de solidaridad transnacional frente al deterioro de la situación humanitaria en los territorios palestinos. Difundida ampliamente a través de redes sociales, manifestaciones y campañas impulsadas por organizaciones de derechos humanos y actores de la sociedad civil, la frase refleja el creciente interés de la opinión pública internacional por la situación de la población palestina, particularmente en los territorios antes mencionados de Gaza y Cisjordania.

El aniversario de este año está marcado principalmente por el agravamiento de la crisis humanitaria en los territorios palestinos ocupados. Según la ACNUR, la continuidad de las operaciones militares en Gaza ha provocado decenas de miles de muertes, desplazamientos masivos y el deterioro acelerado de servicios esenciales. La escasez de suministros médicos, combustible, agua potable y materiales de saneamiento ha incrementado los riesgos sanitarios, mientras que las restricciones al acceso humanitario limitan la capacidad de respuesta de las organizaciones internacionales. Paralelamente, en Cisjordania y Jerusalén Este persisten los enfrentamientos, las operaciones militares y los episodios de violencia de colonos, generando nuevas dinámicas de desplazamiento y vulnerabilidad.

Asimismo, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Medio (UNRWA, por sus siglas en inglés), en una operación encubierta de diez meses, logró recuperar millones de documentos históricos que datan de 1948 y registran la Nakba. Los archivos, que estuvieron guardados en el complejo de la UNRWA en Gaza, contenían tarjetas de registro originales de palestinos que buscaron refugio en Gaza durante la Nakba, junto con certificados de nacimiento, matrimonio y defunción.

En la reunión oficial de conmemoración del 78 aniversario de la Nakba, el Subsecretario General de la ONU calificó la situación palestina como “la crisis de refugiados más prolongada del mundo”, mientras que el presidente Mahmoud Abbas declaró que “el mundo debe dejar de negar la Nakba y el crimen de limpieza étnica que sufre el pueblo palestino”.

Cabe resaltar que ya desde septiembre de 2025, en el seno de la Asamblea General de la ONU, Francia, Reino Unido, Canadá, Australia y Portugal reconocieron formalmente a Palestina como Estado, sumándose a más de 150 países que ya lo habían hecho. Se trata del avance diplomático más significativo para la causa palestina en décadas, todo esto en relación a lo que significa la Nakba y la implicancia internacional que viene generando desde el reinicio de la guerra en Gaza en 2023.

La Nakba es un elemento central de la identidad colectiva palestina y de las reivindicaciones vinculadas al derecho al retorno –uno de los cuatro puntos claves en el conflicto palestino-israelí– y la protección internacional de los refugiados. A casi ocho décadas de la misma, la situación actual no hace más que demostrar que la cuestión palestina continúa siendo uno de los desafíos humanitarios y políticos más prolongados del sistema internacional.

BAUTISTA GÓMEZ, MARÍA SABINA ROSSI Y VALENTINA TORTORELLA

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