Ante el recrudecimiento de la situación humanitaria en Gaza, el gobierno israelí ha anunciado una nueva fase en sus operaciones, con el fin de alcanzar la liberación de todos los rehenes y “derrotar a Hamás”. Si bien no se han establecido plazos ni fechas, la estrategia contemplaría ampliar las acciones en la ciudad de Gaza y extender la operación hacia áreas centrales del enclave, anticipando el advenimiento de una fase más agresiva.
En paralelo, al menos 25 palestinos murieron por disparos israelíes mientras intentaban acceder a ayuda humanitaria, lo que ha reavivado las críticas internacionales sobre el costo humano de la operación. En este marco, Benjamín Netanyahu planteó permitir la “migración voluntaria” de palestinos fuera de Gaza. Sin embargo, la propuesta fue categorizada por organizaciones internacionales como una forma de limpieza étnica, que remite a planes previos promovidos por la administración de Donald Trump.
En sus últimas declaraciones, Netanyahu reiteró que las exigencias de Israel permanecerán inalteradas: la guerra concluirá únicamente cuando todos los rehenes sean liberados y Hamás se haya rendido. Por su parte, Hamás solicitó un acuerdo global, pero condicionando la liberación de los rehenes restantes a la liberación de palestinos encarcelados por Israel, a un alto el fuego duradero y a la retirada israelí de Gaza.
La crisis actual evidencia un doble bloqueo: por un lado, el humanitario, que restringe el acceso de la población a alimentos, medicinas y otros bienes esenciales; por otro, el político, con un diálogo paralizad que no permite vislumbrar un acuerdo a corto plazo.
Palabras clave: Israel – Gaza – Netanyahu – migración voluntaria – crisis humanitaria
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